El movimiento pro democrático de Hong Kong pierde fuelle Destacado

El candidato pro Pekín, Vincent Cheng (centro), celebra su victoria en la circunscripción de Kowloon West contra el legislador pro democracia. ANTHONY WALLACEAFP El candidato pro Pekín, Vincent Cheng (centro), celebra su victoria en la circunscripción de Kowloon West contra el legislador pro democracia. ANTHONY WALLACEAFP

No pudo ser. Después de una campaña electoral plagada de resoluciones judiciales y restricciones políticas, los candidatos del bloque pro democrático de Hong Kong consiguieron recuperar sólo dos de los cuatro escaños en liza en las controvertidas elecciones parciales celebradas ayer domingo en esta región semiautónoma china. Los resultados suponen todo un revés para el bloque liberal, que ahora se ve privado del poder suficiente para frenar al bando afín al régimen de Pekín mayoritario en el Parlamento local.

Desde un principio, los defensores de un Hong Kong más democrático y autónomo plantearon estos comicios como un puerta abierta a la población local para expresar su malestar y hacer frente al creciente autoritarismo del Gobierno central de China, reforzado ayer por la abolición del límite de dos mandatos para el cargo presidencial que en la actualidad ocupa Xi Jinping. Sin embargo, mucha gente optó por aprovechar el soleado domingo para otros menesteres, por lo que solo acudieron a las urnas un 43% del total de 2,1 millones de personas llamadas a votar, un 15% menos que en los anteriores comicios de 2016.

De los 70 escaños que tiene el Parlamento local -la mitad votados por la ciudadanía y la otra mitad elegidos por grupos profesionales mayoritariamente afines a Pekín-, el bloque prodemócracia mantiene 26 con los dos recuperados ayer. Si bien eso significa que este bloque sigue poseyendo la capacidad necesaria para bloquear los importantes proyectos de ley que requieren de dos tercios de la Cámara para su aprobación, también es cierto que seguirán siendo superados en todas aquellas inciativas que requieran de un umbral más bajo.

La consulta de ayer fue la culminación de un largo proceso que arrancó poco después de las elecciones legislativas celebradas en septiembre de 2016. En aquel entonces, varios de los jóvenes activistas que habían participado en el Movimiento de los Paraguas que en 2014 ocuparon las calles de la ciudad durante dos meses y medio para exigir -infructuosamente- sufragio universal a Pekín entraron en el Parlamento de la mano de formaciones políticas recién creadas. Un mes más tarde, dos de los más radicales de entre ellos, Sixtus Leung y Yau Wai-ching, emplearon durante la toma de posesión del cargo insultos y un lenguaje despectivo hacia China, país bajo cuya soberanía regresó Hong Kong en 1997.

Cuando su caso estaba en los tribunales locales a petición del Ejecutivo regional, la Asamblea Nacional Popular (el Legislativo chino) tomó una decisión sin precedentes y publicó una "interpretación" especial de la miniconstitución hongkonesa, en la que se estipula que los cargos electos deben llevar a cabo su juramento de forma "solemne y sincera" so pena de ser inhabilitados. Con este argumento en la mano, la Justicia hongkonesa privó a la pareja de legisladores de sus escaños.

En diciembre de ese mismo año, el Gobierno de Hong Kong echó mano de esta decisión e impugnó los nombramientos de otros cuatro diputados pro democráticos -incluido Nathan Law, uno de los rostros más famosos del Movimiento de los Paraguas- en base al mal tono y las expresiones empleadas durante sus juramentos al cargo. Meses más tarde, en julio de 2017, el Tribunal Supremo dictaminó el veto de los cuatro, con lo que todos quedaron fuera de la Cámara. Como dos de ellos apelaron la decisión judicial y el caso sigue abierto, sus escaños aún no pueden ser reemplazados.

Desde entonces, el campo pro democrático no ha dejado de sufrir notables reveses, como el encarcelamiento de algunos de sus líderes -incluido Law o su compañero de partido, el famoso activista estudiantil Joshua Wong-, el enjuiciamiento de otros o el veto dictaminado por la Comisión Electoral local contra algunas de sus candidaturas para las elecciones de ayer. Ese fue el caso de Agnes Chow, compañera de partido de Law y Wong, quien a sus 21 años aspiraba a convertirse en la legisladora más joven del hemiciclo pero a la que se prohibió presentarse por estar a favor de la autodeterminación del territorio, todo un anatema para Pekín.

Precisamente, el candidato que la reemplazó, Au Nok-hin, fue uno de los dos pro democrátas en recuperar un banco. "La victoria no es solo para mí, sino para otros en el campo democrático. Estoy cansado pero agradecido por la ayuda de mi equipo", dijo a la agencia France Press tras conocer los resultados. La otra cara de la moneda fue Edward Yiu, uno de los descalificados en julio del año pasado que ayer volvió a presentarse para finalmente perder por un margen de votos poco mayor al 1%.

"Para todo el campo democrático esta es una derrota política", aseguró Ma Kgok, analista de la Universidad China de Hong Kong, a Reuters. "(Los resultados) dan la impresión a la gente de que incluso si el gobierno usa lo que las personas ven como medios problemáticos o incluso ilegales para despojar a los legisladores de sus escaños o para privar a la población de sus derechos, la población no está reaccionando con mucha fuerza", añadió.

Ahora, todas las esperanzas de la bancada opositora pasan por la oportunidad que tendrán de recuperar el poder de veto cuando se celebren elecciones parciales para los dos escaños que todavía permanecen desocupados, aunque todavía no se ha fijado ninguna fecha para ello.

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