SOCIEDAD

Armada detectó "ruido en el mar" e investigan si se trató de un pedido de ayuda del submarino

Una sonda captó "un ruido" a 200 metros de profundidad y a 360 kilómetros de la Península de Valdez y el sonido está siendo analizado para saber si se trata de una señal proveniente del submarino ARA San Juan que desde hace cinco días es buscado intensamente en alta mar.

 

El capitán Enrique Balbi, vocero de la Armada Argentina, confirmó este lunes que el lugar donde se escuchó el ruido coincide con el derrotero del submarino y que se está analizando y procesando esa información. "Hace unas horas se escuchó un ruido, pero queremos ser cautos con la información. Lo vamos analizar con un software", indicó.

 

Balbi señaló que "el sonarista capta un ruido que se encuentra dentro del área de operaciones", para luego precisar que el sonido fue captado a 360 kilómetros de la Península de Valdez y a 200 metros de profundidad. "El ruido sigue siendo permanente, es constante", indicó el vocero de la Armada.

 

Las condiciones meteorológicas adversas imperantes en el Atlántico Sur dificultan la búsqueda del submarino, desaparecido desde hace cinco días, mientras que se descartó que siete intentos de comunicación con teléfonos satelitales realizados el sábado último hayan provenido de la nave.

 

 

En torno a las siete llamadas satelitales registradas el sábado último, la Armada informó que la "la empresa que se encarga descartó oficialmente que las comunicaciones hayan provenido del teléfono del submarino". Por otra parte, Balbi sostuvo que la supervivencia de la tripulación sumergida es de siete días, aunque de emerger, se podría prolongar a los 90.

 

Además, indicó que la búsqueda se intensificó a pesar de las malas condiciones climáticas, con "vientos intensos y olas de hasta seis metros de altura". "Esperamos que el clima mejore este martes, aunque en el Mar Argentino las circunstancias no llegan a ser ideales", explicó el militar en conferencia de prensa.

 

Por lo pronto hay 13 barcos y diez aviones con el aporte de distintos países buscando la nave. "Hay que mantener el esfuerzo en el tiempo en esta operación compleja y muy importante, la más importante para la Armada los últimos tiempos", afirmó el vocero. "Hace treinta años que la Armada no enfrentaba una operación de esta magnitud", apuntó.

fuente Ambito F

La complicada polémica de la actriz ‘blanca’ que interpreta a una heroína negra en Brasil

Una actriz de piel clara interpreta estos días en un teatro de Río de Janeiro a una de las grandes figuras de la historia negra brasileña. El personaje es Carolina María de Jesús, que durante los años cincuenta describió su vida en una favela en unos diarios que se fueron publicando a lo largo de las décadas. Fue el primer documento que mostraba en primera persona la desagradable realidad de ser mujer, negra y pobre en este país; y a la vez con cuánta dignidad podía sobrellevarse esta circunstancia. La actriz que la interpreta en 2017 se llama Andréia Ribeiro y, como pude observarse en unas fotos que se han hecho virales en los últimos días, tiene una cara mucho menos oscura que el personaje histórico.

 

this is bullshit. on the left is Carolina de Jesus, a working class black woman who was the first person who lived in a favela to publish a book. on the right is the actress playing her in a play about black consciousness in Rio. UGH.

 

Cuanto más populares se hacen esas fotos más saltan las alarmas. De los muchos tuits que hay sobre el asunto, uno fue compartido más de 6.500 veces (en parte porque el actor africano Atandwa Kani, lo hizo suyo). Un post en Facebook, 2.500. Stephanie Ribeiro, una arquitecta negra que se quejó por Facebook de la obra, lamenta que la norma en Brasil sea que los actores negros interpreten solo a bandidos o malhechores. Cuando el personaje es un negro con talento, lo hace un blanco. “No se puede asociar la genialidad a nuestra raza”, lamenta en una conversación con EL PAÍS. “La gente habla como si el artista fuese algo universal, pero ese artista universal nunca es una persona negra”.

El Brasil de 2017 lleva siglos mezclando cientos de culturas en orden desigual y ver a alguien aprovecharse públicamente de la lucha de una persona menos privilegiada es un problema conocido. Los críticos sostienen que cuando un actor blanco hace de personaje negro se está impidiendo que el público negro cuente su propia historia y se les está diciendo a los blancos que todas las historias son la suya. Al final, esta obra de teatro supone para los críticos un ejemplo casi arquetípico de los problemas de apropiación cultural.


La hija de De Jesús, Vera Eunice, defiende a la dramaturga, que es hija de un hombre negro: “Ha conseguido plasmar la importancia de leer a Carolina”, aduce en una entrevista con EL PAÍS. Propietaria de los derechos de su madre, añade que se está viviendo un redescubrimiento de sus obras y que piezas como la de Ribeiro son oportunidades de oro para que la siguiente generación conecte con el legado de la autora.Sin embargo, los descendientes de Carolina María de Jesús defienden la obra. Andréia Ribeiro, que lleva haciendo el papel de la escritora desde 2015, no es una actriz contratada para ello: es la persona que escribió el libreto, contactó con los familiares y consiguió la aprobación de la descendencia de Carolina María de Jesús. Es también quien se negó a hacer la obra más comercial y acabó cubriendo parte de los gastos de producción. Y no es una mujer blanca.

La dramaturga también recuerda que este no es un trabajo cualquiera. “Es el proyecto de mi vida”, matiza. A la vez, afirma que si ella asumió el papel fue solo porque no tenía dinero para contratar a una actriz. Estrenó su pieza por primera vez hace más de dos años en Uberlândia, en el Estado de Minas Gerais, a poco más de cien kilómetros de donde había vivido Carolina María de Jesús, y no recuerda haber suscitado ningún problema hasta ahora. Insiste en que si alguien no está satisfecho con su versión de la vida de Carolina, puede escribir la suya. “Merece todos los montajes, lecturas y relecturas posibles”, añade.

Esto no satisface a muchos de los críticos: algunos, como Stephanie, insisten en que, a efectos prácticos, se sigue ocultando la raza de Carolina. Pero admiten que es menos nocivo de lo que parece desde fuera. En el peor de los casos, sirve de recordatorio de que en una sociedad despierta la justicia social es rara pero los casos sin matices lo son más.

Fuente EL PAIS

La UE aboga por movilizar todos los instrumentos a disposición, incluidos los militares, ante ciberataques graves

El Consejo de Asuntos Generales cree que un ciberincidente "podría constituir base para invocar la cláusula de Asistencia Mutua de los Tratados"

Rusia advierte de que las acusaciones de injerencia en Cataluña perjudican las relaciones con España

"Un ciberincidente o una cibercrisis particularmente seria podrían constituir base suficiente para que un Estado Miembro invoque la Cláusula de Solidaridad de la UE y/o la Cláusula de Mutua Asistencia". Así lo creen los 28 países de la UE y así lo han dejado establecido este lunes sus ministros o secretarios de Estado en el Consejo de Asuntos Generales en el apartado 32 de las conclusiones aprobadas.

Que las amenazas híbridas, los ciberataques y los hackers son a día de hoy una de las principales amenazas y una de las principales realidades no lo discute nadie. Los ojos se van con facilidad tras unos tanques o unos cazas que sobrevuelan espacio aéreo restringido, como hizo en 2015 y 2016 una y otra vez Rusia en la zona de influencia de la OTAN, pero las agresiones con un teclado y un ratón son críticas y Europa, poco a poco, va reaccionando.

La Cláusula de Solidaridad de la UE y la Cláusula de Mutua Asistencia están recogidas en el artículo 222 y el 42,7 del Tratado de Funcionamiento de la UE y del Tratado de Lisboa respectivamente. Y dicen que "la Unión y sus Estados miembros actuarán conjuntamente con espíritu de solidaridad si un Estado miembro es objeto de un ataque terrorista o víctima de una catástrofe natural o de origen humano" y cuando ocurra "la Unión movilizará todos los instrumentos de que disponga, incluidos los medios militares puestos a su disposición por los Estados miembros", para prevenir la amenaza terrorista y "proteger a las instituciones democráticas y a la población civil de posibles ataques terroristas". Y fija también que "si un Estado miembro es objeto de un ataque terrorista o víctima de una catástrofe natural o de origen humano, a petición de sus autoridades políticas los demás Estados miembros le prestarán asistencia".

Es exactamente lo que ocurrió en 2015, cuando el Gobierno francés lo invocó y pidió ayuda tras los salvajes atentados de París, recordando que "un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros tendrán la obligación de prestarle ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance (...) sin perjuicio específico de la política de seguridad y defensa de determinados Estados miembro". Nunca antes y nunca después ha sido invocado. Igual que el Artículo V de la OTAN, de defensa mutua, que sólo se usó una vez, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Las capitales han querido hoy dar un paso, pero es uno modesto. No viene rodeado de grandes anuncios y no son siquiera los ministros de Exteriores o de Interior los que lo abordan, o los propios jefes de Estado. Es una cláusula casi preparatoria, que sienta las bases pero tiene demasiados condicionales.

En junio, durante el anuncio del nuevo Fondo Europeo de Defensa, el vicepresidente de la Comisión Europea pedía algo mucho más concreto. "La UE debería tener un Artículo V como el de la OTAN, una cláusula de defensa y asistencia mutua para ciberataques o amenazas híbridas". Y ponía ejemplos concretos: "Si un país se da cuenta de que le cortan la electricidad sin que haya una tormenta o que algo raro pasa en sus sistemas, debería tener un número de teléfono al que llamar y activar un proceso bien preparado para recibir ayuda inmediata. No veo ninguna razón para que algo así no pase. Sin duda es posible", afirmaba entonces.

"El cibercrimen y las actividades financiadas por estados son una de las amenazas globales para nuestras sociedades y economías. Perdemos cerca de 400.000 millones de euros cada año a nivel global por los ciberataques. Eso muestra la necesidad de que la UE use las herramientas de las que dispone para aumentar la estabilidad en el ciberespacio y responde a incidentes", ha señalado hoy Matti Maasikas, el secretario de Estado de Estonia encargado de la reunión.

El Consejo de Asuntos Generales (en el que los países suelen estar representados por secretarios de Estado para la UE) se ocupa, como dice su nombre, de muchas cosas. Desde el Brexit a la designación de las nuevas sedes para la Agencia Europea del Medicamento o la Autoridad Bancaria Europea. Y esta semana ha lidiado también con "el refuerzo de la ciberseguridad europea y el aumento de la resiliencia por toda la UE", tal y como habían aprobado los jefes de Estado y de Gobierno el mes pasado en la última Cumbre.

El balance es muy claro: hacen falta más recursos, más inversión y crear una red de "centros de competencia en ciberseguridad" por todo el continente. Igualmente, en el futuro será necesario un marco mucho más claro para reaccionar pues cada año se duplican el número de agresiones o injerencias. Y para atajarlo, el de hoy es el primer paso.

Las conclusiones firmadas hoy en el Consejo de Asuntos Generales destacan "la necesidad de una respuesta eficiente a nivel de la UE ante los ciberincidentes a larga escala respetado las competencias de los Estados Miembros" y la urgencia de incorporar la ciberseguridad a los mecanismos de gestión de crisis", para lo que son necesarios ejercicios conjuntos que afinen los marcos y procedimientos de reacción.

Que no hay sin embargo una posición común lo suficientemente sólida, a pesar de la gravedad, es el hecho de que los gobiernos dejan la puerta abierta a un Fondo de Respuesta de Emergencia para asuntos de ciberseguridad, pero no hay recursos concretos para "responder y mitigar los efectos de incidentes"

Fuene EM

El Papa Francisco almuerza con 1.500 pobres en el Vaticano

Otras 2.500 personas con dificultades económicas han sido invitadas a comer en diferentes seminarios y colegios católicos de Roma

El Papa en la FAO: "Las guerras y el cambio climático no son una enfermedad incurable"

El Papa Francisco ha celebrado este domingo la primera Jornada Mundial de los Pobres. Bajo el lema 'No amemos de palabra sino con obras', el Pontífice argentino ha querido movilizar a los católicos para que colaboren activamente contra la pobreza. Y para dar ejemplo, ha almorzado junto a 1.500 personas necesitadas en el Aula Pablo VI, en el Vaticano, a escasos metros de su residencia en la Casa de Santa Marta. Otras 2.500 personas con dificultades económicas han sido invitadas a comer en diferentes seminarios y colegios católicos de Roma.

Los invitados especiales del Pontífice han disfrutado de un menú preparado por el restaurante 'Al Pioppeto', que normalmente se encarga de preparar las comidas oficiales en el Vaticano, compuesto por platos típicos de la gastronomía italiana como pasta, ternera con verduras, polenta y tiramisú. El almuerzo ha estado animado por la banda de la Gendarmería Vaticana y el coro Le Dolci Not. Cerca de 150 voluntarios provenientes de distintas parroquias, así como 40 diáconos de la Diócesis de Roma, se han encargado de servir a los comensales.

Por la mañana, alrededor de 8.000 personas sin recursos -la mitad provenientes de varios países europeos-- acudieron a la misa celebrada por el Pontífice en la Basílica de San Pedro. Durante la homilía el Papa aseguró que los pobres "son nuestro pasaporte al Paraíso" y que no basta con "no hacer nada malo" para ser buenos cristianos porque la "indiferencia" no nos hace menos culpables. "La omisión es también el mayor pecado contra los pobres", advirtió Francisco. "Es mirar a otro lado cuando el hermano pasa necesidad, es cambiar de canal cuando una cuestión seria nos molesta, es también indignarse ante el mal, pero no hacer nada".

Tras el Ángelus, el Pontífice fue recibido por los invitados en el auditorio. Los comensales fueron distribuidos en mesas redondas mientras que el Papa presidió el almuerzo desde una gran mesa rectangular en el centro, rodeado por algunos de los invitados. Antes de comenzar, bendijo a los presentes y a quienes también participaron en esta jornada especial en otros puntos de Roma. "Que Dios nos de salud y fuerza", dijo en italiano.

La convocatoria ha resultado un éxito e incluso una decena de restaurantes del centro histórico de Roma, meta de los turistas que visitan la capital italiana, han adherido a la iniciativa. No fue difícil convencerlos, según explicó el rector de la Basílica de San Eustaquio, don Pietro Sigurani, a una televisión católica. "Podrán pedir lo que quieran de la carta y sentarse donde les apetezca sin ningún problema", contó el propietario de uno de los restaurantes que participan en la iniciativa. "Es una pequeña ayuda a estas personas que no lo están pasando bien. Será un placer recibirles en una ocasión tan especial", añadió.

Esta jornada especial, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Cáritas, la Comunidad de Sant'Egido y otras organizaciones católicas, nace de la voluntad del Papa de continuar tendiendo una mano a los más necesitados, tras el fin del Jubileo de la Misericordia el año pasado.

En octubre, el Pontífice denunció la "indiferencia" de la sociedad ante las miles de personas que mueren de hambre y desnutrición cada año, en un discurso pronunciado en la sede central de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma. Según el último informe de la FAO, el hambre volvió a aumentar en el mundo el año pasado tras casi una década de progresiva disminución. En la actualidad el hambre y la desnutrición afecta a 815 millones de personas, el 11% de la población mundial.

Fuente EM

Francia acoge a los primeros refugiados subsaharianos evacuados desde Libia por la ONU

El grupo de 25 personas se encuentra en la capital de Níger aunque aún quedan 44.000 refugiados registrados en Libia.

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Francia recibirá a los primeros refugiados evacuados de Libia por el ACNUR en Níger. La acogida ha sido anunciada por el director general de Ofpra (Oficina Francesa para la Protección de Refugiados y Apátridas), Pascal Brice, después de visitar la capital nigerina.

Estos refugiados, que llegaron a Niamey el 11 de noviembre, deberían llegar a Francia "a más tardar en enero", dijo el Ministerio del Interior. Se habían beneficiado de la primera evacuación de Libia, país actualmente sumido en el caos, dirigida por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El grupo está integrado por 25 personas de nacionalidad eritrea, etíope y sudanesa, incluyendo "15 mujeres y cuatro niños", dijo Pascal Brice.

ACNUR ha presentado a las autoridades francesas una lista de personas identificadas por sus necesidades de protección y que, después de una evaluación de seguridad, podrán obtener el estatus de refugiados "muy rápidamente" después de su llegada a Francia, dijo Brice.

Al llegar a territorio europeo, primero serán alojados en viviendas colectivas donde se les dará "una serie de claves para la vida en Francia", ha anunciado la DGEF (Dirección General de Extranjeros en Francia) que coordina la operación reasentamiento. Después de este bloqueo de algunos meses, los refugiados podrán pasar a una casa convencional.

"Es ante todo una forma de salvar a las personas que han salido de un infierno, con torturas, violaciones y secuestros de niños", ha declarado el director de Opfra. Las mujeres del grupo han sido "casi todas las víctimas de violencia sexual", añadió. Por otro lado esta semana, una vez más, un informe de la CNN sobre inmigrantes subastados ha provocado fuertes emociones, y ha suscitado indignación en África y la ONU.

Con esta evacuación, "hemos hecho milagros" ha dicho la directora del ACNUR en Niamey, Alexandra Morelli. La cifra de 25 puede parecer insignificante en comparación con los 44,000 refugiados registrados por el ACNUR en Libia, pero "estamos convencidos de que habrá otras operaciones", ha asegurado Morelli.

Las autoridades francesas están creando sus propios dispositivos para buscar refugiados en Níger y Chad, de acuerdo con el compromiso del presidente Emmanuel Macron, que se ha fijado un objetivo de 3.000 personas para 2019.

"El desafío ahora es que otros países, europeos, estadounidenses y canadienses se unan a este proceso", agregó Brice.

Fuente EM

La cara oculta del 'milagro' chileno

"Cuando nací, pobreza, me seguiste, me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno". Cuando Pablo Neruda escribió su Oda a la pobreza a mediados del siglo pasado, anheló un futuro para Chile sin "trajes rotos" ni "zapatos abiertos". Pero ese mañana todavía no ha llegado. La desigualdad es la otra cara del milagro económico chileno, una mancha que asoma su rostro implacable en cientos de "campamentos", los asentamientos informales que rodean las grandes ciudades del país y en los que las promesas de los políticos suenan demasiado lejanas.

Pocos kilómetros al sur de Santiago de Chile, en la comuna San Bernardo, se alza Santa Teresa, uno de esos campamentos en los que la lucha por la supervivencia marca las horas del día. Es uno más de los 700 asentamientos marginales que hay en el país, según el último informe elaborado por la Fundación Techo, una organización sin fines de lucro que presta múltiples apoyos a los pobladores de los campamentos para que puedan acceder a una vivienda digna. Los datos del informe son alarmantes: en los últimos seis años el número de familias en los campamentos pasó de 27.000 a más de 40.000, un crecimiento del 48%.

Amalia Llebul forma parte de ese nuevo contingente de personas sin acceso a una vivienda digna. Llegó a Santa Teresa en 2011 y desde hace cinco meses ejerce como dirigente del campamento. Soltera y sin hijos, el desempleo le impidió pagarse un alquiler en Santiago. Dejó la casa familiar hace seis años y no le quedó más remedio que buscar cobijo en un campamento y habitar una de esas construcciones donde se mezclan todo tipo de materiales (madera, chapa, cartón, ladrillo), chabolas levantadas de urgencia con apariencia de vivienda porque hay algo parecido a una pared y algo parecido a un techo. Con medio siglo a sus espaldas, Amalia se ha convertido hoy en una equilibrista de la vida: "Sin lucas (dinero) no se puede vivir. Y yo me quedé sin trabajo. Discriminan a la gente por la edad o por discapacidad o porque vive en un campamento. Cuando conseguí un trabajo, no me alcanzaba para arrendar una pieza. Aquí (en Santa Teresa) empecé a poder tener para mi alimentación y ahora llevo trabajando cinco meses en una oficina de abogados".

Amalia ya está inscrita en el programa de subvenciones del Estado para contar con una vivienda. Su sueño es que Santa Teresa sea algún día un barrio donde el alcantarillado llegue a las 50 familias que ocupan el predio (una antigua parada de autobuses), y donde la basura no decore cada esquina. Su vecina Idolia Toro, de 76 años, también encuentra las palabras exactas para definir su situación: "¿Que cómo se vive? No se vive, señor, se sobrevive". Jubilada, recibe una pensión mensual de 67.000 pesos chilenos (algo menos de 100 euros) que no le alcanza "ni para el súper". Con los trabajos informales que consigue su hijo, de 43 años, hacen lo mismo que esas 40.000 familias sin vivienda digna en Chile: sobrevivir.

Los campamentos chilenos tienen en común la carencia de uno o más servicios básicos en terrenos que han sido ocupados y en los que no hay títulos de propiedad de por medio, explica Pablo Flores, sociólogo de la Fundación Techo: "Son hogares que tienen vulneraciones básicas de derechos. El 66% de los adultos no terminó la secundaria, el analfabetismo está 10 puntos por encima de la media nacional y el 60% trabaja de manera informal. Vivir en un campamento es sufrir un conjunto de privaciones de derechos básicos que se vulneran en un Chile que ha crecido económicamente con cifras sorprendentes", explica Flores.

Seis de cada 10 familias llegan a los campamentos por el alto coste de los alquileres, que se llevan buena parte de un salario mínimo en Chile (unos 380 euros mensuales). Francisco Mancilla, 57 años, llegó a Santa Teresa por esa razón, a la que se sumaron problemas conyugales: "Cuando se acaba el amor, lo mejor es irse", ironiza en su minúscula casa presidida por un enorme horno donde cocina los panecillos con cuya venta se gana la vida desde hace 29 años. Separado y padre de ocho hijos, Francisco tampoco puede pagarse un alquiler. "Me pedían 100.000 pesos (140 euros) por un lugar pequeño y no me alcanzaba el dinero". Como el resto de los pobladores de Santa Teresa, para tener luz eléctrica tiene que enganchar un cable al poste de la calle.

Gracias a las buenas mañas de Amalia, el predio está cerrado a la calle y liberado de drogas y armas. "Antes se metía gente mala pero los corrí a todos", cuenta la líder de la comunidad mientras camina por el campamento entre una jauría de perros que la siguen a todas partes. Gracias a los voluntarios de Techo, el asentamiento contará pronto con una 'canchita' de fútbol para divertimento de los 40 niños del campamento que ya han convertido otra esquina polvorienta del asentamiento en un prometedor huerto.

La lógica del mercado, relata el sociólogo Flores, continúa excluyendo de los barrios de la ciudad a familias como las de Santa TeresaSebastián Piñera, ex presidente y candidato de la derecha, ha prometido acabar con los campamentos en 2026, pero no ha explicado cómo hacerlo. "Una opción sería urbanizar los campamentos. Hay que llevar los recursos a las personas, pero el Estado no ha impulsado hasta ahora políticas para urbanizar ni dotar de servicios básicos estos asentamientos", se lamenta Flores.

Según un reciente estudio de Naciones Unidas, la brecha entre los ingresos de los más ricos y los más pobres es un lastre para el desarrollo del país. Chile continúa siendo uno de los países más desiguales de la OCDE. El informe 'Desiguales' del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) resalta esa gigantesca brecha. El 1% más rico acapara en Chile el 33% de lo que genera la economía. Pero ya no se trata sólo de la abultada diferencia entre los ingresos de unos y otros. El informe indaga además en la manera en que esa desigualdad influye en la percepción negativa que tienen los sectores más vulnerables sobre el trato que reciben de las clases superiores.

"Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten", amenazaba Neruda en su Oda a la pobreza. Pero hoy, muchas décadas después, todavía ondean en Chile las banderas de la desigualdad.

fuente EM

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