Cuando te medís contra un equipo de la envergadura del actual Manchester City, no podés perdonar en nada. Ni se te tienen que escapar los mínimos detalles, porque una vez que te saca la diferencia, te sacó del partido. Y eso le pasó al Arsenal, quien en el inicio de la final se perdió un gol increíble en los pies de Aubameyang y, luego, Mustafi tuvo un error conceptual en defensa tras un saque de arco de Bravo, Agüero le ganó la posición, quedó mano a mano con Ospina y, con elegancia, se la picó para el 1-0.

 

En el complemento, el City siguió con la orquesta. Kompany avisó primero y la pelota besó el palo, pero luego no le quiso seguir dando más vida al Arsenal y metió el segundo del equipo ciudadano. Más tarde, Silva terminó de noquear a los Gunners, que, si seguían de pie era por el propio City, ya que nunca ofrecieron resistencia. Los de Guardiola se florearon e hicieron lo que quisieron ante un débil rival que solamente miraba pasar la pelota y rezaba por el final del partido.

Final que llegó y significó el primer logro para 'Pep' Guardio