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Francisco recibirá a Macri en el Vaticano a mediados de octubre

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Será el segundo encuentro entre el Papa y Macri, luego de la reunión que mantuvieron el pasado 22 de febrero en la biblioteca privada del pontífice, en el Palacio Apostólico de la Santa Sede.

 

De acuerdo a lo previsto, la agenda del Presidente en Roma comenzará el viernes 14 de octubre, cuando el mandatario participará de la celebración oficial del Día Mundial de la Alimentación en la sede de la FAO, el organismo de la ONU dedicado a alimentos y agricultura.

 

Según confirmaron hoy a Télam fuentes de la Secretaría de Culto, que encabeza Santiago de Estrada, el sábado 15 -en horario y lugar a determinar- Macri será recibido por Francisco en audiencia privada, la segunda en ocho meses, tras la reunión de febrero que disparó todo tipo de especulaciones sobre la relación entre el jefe de Estado y el líder de la Iglesia Católica.

 

El domingo 16 de octubre será la canonización del cura Brochero, conocido como el "cura gaucho", ceremonia que será encabezada por Francisco en la Plaza San Pedro, y de la que participará Macri y una importante comitiva argentina.

 

El lunes 17, el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Poli, oficiará una "misa de acción de gracias" también en la Basílica de San Pedro, en la que posiblemente también esté presente el Presidente.

Productores adelantaron por qué realizarán un 'verdurazo' este miércoles

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Las políticas económicas de Mauricio Macri se sufren en distintos sectores de la economía argentina, y así como hace un tiempo se llevó a cabo un ‘frutazo’, este miércoles será el turno del ‘verdurazo’, que se realizará en Plaza de Mayo.

Los pequeños productores, quienes manifestaron tener “la soga al cuello”, se juntaron este domingo en la puerta de C5N en donde regalaron verdura, explicaron cuál es la problemática actual del sector y adelantaron cómo será la jornada de protesta.

 

De esta manera, en diálogo con Roberto Navarro, uno de los trabajadores precisó que “los costos son mucho más altos de lo que se vende”, mientras que indicaron que los pedidos, entre otros, son “una ley nacional de acceso a la tierra, y créditos blandos”.

 

 

No es cara cortada. Es cara dura

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El senador y ex presidente por un día Federico Pinedo salió en defensa de la vicepresidenta Gabriela Michetti, investigada por el origen sospechoso de 50 mil dólares que ella denunció que le robaron. Michetti dijo que se lo robaron pero no puede explicar por qué lo tenía. Es como Repsol cuando le sacaron YPF.

Pinedo acusó a la oposición de “hacer creer que es una especie de Al Capone”.
No. No es Al Capone porque a Al Capone le decían Cara Cortada. A Michetti le dicen Cara Dura.

Al Capone además fue a la escuela hasta los nueve años. De Gabriela Michetti se duda que haya tenido TANTA educación.

Al Capone formó parte de varias bandas de mafiosos antes de formar la propia. Gabriela ha sido bastante fiel a Mauricio.

Al Capone se hizo rico con la prostitución, el juego ilegal y el tráfico de alcohol. Gabriela Michetti llegó a la vicepresidencia gracias al dinero que otros hicieron con la prostitución y el juego ilegal. Y gracias a Patricia Bullrich también. Las diferencias son sutiles.

Al Capone se adueñó del hampa de Chicago después de eliminar a todos sus rivales en una serie de guerras mafiosas. Michetti ayudó a poner en el Gabinete del Gobierno a todo el hampa tras una serie de guerras mediáticas.

La justicia persiguió a Al Capone pero nunca tuvo pruebas suficientes de sus delitos. Lo terminaron apresando por evasión de impuestos. En la Argentina de Macri la evasión de impuestos no es un delito. Es un dato que suma en tu curriculum.

Al Capone murió de sífilis. Que es una enfermedad que se transmite cogiendo. Gabriela Michetti es en lo que pensás si no tenés forro y querés que se te vayan las ganas de coger.

Pinedo dijo que es un disparate que Michetti esté imputada. ¿Qué se creen? ¿Que es kirchnerista?

Porque el caso es exactamente igual al de Felisa Miceli, ex Ministra de Economía del kirchnerismo. Bolsas de dinero que no se pueden explicar. ¿Por qué Clarín trata de manera tan diferente a las bolsas de Miceli y a las bolsas de Michetti? Porque en las bolsas de Miceli no estaba SU plata.

Mientras tanto, Michetti debió cambiar de abogado porque su primera defensora renunció: eso es para que vean que el macrismo no sólo genera desocupación por despidos masivos. También te va dejando sin otra salida que la renuncia. Por ejemplo si te dicen: defendé a Gabriela de esto, o renunciá… bueno. No te queda otra.

El radical Ricardo Gil Lavedra es el nuevo abogado de Gabriela Michetti, lo cual confirma que hay ser un gil para creer que Michetti es defendible.

Al abogado lo recomendó Hernán Lombardi, que cambió a 678 por La Quinta Pata, a Telesur por el Mago sin Dientes… o sea, Michetti… yo que vos, reviso la propuesta.

La misma noche en que se convirtió en vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti sufrió el robo en su casa del barrio porteño de Balvanera de 245 mil pesos y 50 mil dólares: no se sabe aún quién fue pero sí se sabe que estuvo seguro de recibir 100 años de perdón.

¿Qué pasó? Michetti denunció el robo pero no tuvo en cuenta que iba a tener que explicar el origen de ese dinero. Como cuando Lanata se compró un Penthouse en Miami.
Michetti alegó originalmente que los 50 mil dólares se los dio su novio, y que los 200 mil pesos pertenecían a donaciones de la Fundación SUMA llevadas a su domicilio por “voluntarios” de la fundación. Sí. El macrismo es así. El Mago sin Dientes tiene programa propio, Miguel del Sel tiene embajada y Michetti tiene novio.

El novio declaró que había llevado los 200 mil pesos de la Fundación pero no dijo nada de los 50 mil dólares. Raro. Prestás 50 mil dólares y ni siquiera lo mencionás en tu declaración sobre el origen de los 50 mil dólares… ¡’ta ‘pa salí’ a choriá’ con el novio de Michetti!

“¡Flacoooo! ¡Te dijimos que NO hagas sonar la alarma! ¿Qué parte no entendiste?”.

El novio tampoco aclaró por qué él, que no tiene nada que ver con la Fundación, tenía en su poder ese dinero. Y es probable que en la declaración no le hayan preguntado mucho. Parece que el interrogatorio consistió en la pregunta “¿posta sos el novio de Michetti?”, repetida 100 veces.

Pero no sólo el novio complicó a Michetti: también la empleada doméstica la enterró cuando dijo que varias veces había recibido la orden de guardar dinero envuelto en pañuelos o en sobres cerrados. ¿Ven que el caso Michetti no es igual al caso López? ¡López quería esconder él mismo la guita! ¡Michetti mandaba a la empleada!

Emanuel Rodríguez lleva adelante el show de humor político “Peroncho”.
Todos los domingos a las 19 en Los Chisperos. San Lorenzo 365.
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Narco guerra: un plan que ya fracasó

 

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El plan de “guerra integral” contra el narcotráfico que pretende llevar adelante el gobierno de Mauricio Macri incluye la militarización de la sociedad y la pérdida de derechos. Pese a las advertencias del fracaso de este modelo en todo el mundo el gobierno insiste en aplicarlo en el país, agitado por una extraña –y muy oportuna– forma de psicosis colectiva.

 

A sólo horas de que 258 jueces, fiscales y defensores firmaran una declaración en reclamo de “una ley que no criminalice a usuarios de drogas prohibidas”, el presidente Mauricio Macri anunció en Tecnópolis su “guerra integral” contra el narcotráfico. Y tras recitar una batería de objetivos sin plazos, remató: “Esto no va quedar en una foto”. La puesta en escena incluía a la vicepresidenta, al gabinete en pleno, al alcalde porteño, a nueve gobernadores y al presidente de la Corte Suprema. Corría el atardecer del 30 de agosto.

Minutos después, los noticieros comenzaron a transmitir en vivo la primera batalla de este conflicto bélico: el allanamiento de un lujoso piso situado en la Avenida del Libertador, frente al Hipódromo de Palermo, donde una tal “Mabi la Reina” proveía cocaína –tal como los movileros declamaban al unísono– a “un selecto grupo de ricos y famosos”

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Ya en la mañana siguiente, el espíritu público se desayunó con otra estocada aún más certera: la irrupción de una task force compuesta por 300 efectivos de la Bonaerense en ciertos barrios de La Matanza. Su saldo: el módico secuestro de tres kilos de paco fraccionado en pequeños envoltorios, 12 de marihuana, seis armas y cinco vehículos, junto con el arresto de 16 vendedores minoristas; entre ellos, tres ciudadanos peruanos apodados “Mocosón”, “Cojo René” y “Jesús”, quienes lucían profusos tatuajes. Ese único detalle bastó para que el ministro de Seguridad provincial, Cristián Ritondo, lanzara una estremecedora revelación: “Hay Maras en Argentina”.

La detención de tres ciudadanos peruanos que lucían profusos tatuajes le bastó a Ritondo para afirmar que hay Maras en el país.

Se refería a las pandillas criminales centroamericanas con fuerte desarrollo en México y Estados Unidos. Una ilusión óptica del funcionario, acorde con la urgente sed oficial por construir un enemigo de fuste para el flamante desafío. Y potenciada por otros funcionarios, opinadores televisivos y hasta taxistas. Al respecto, bien vale reparar en el aporte del secretario de Seguridad Interior de la Nación, Gerardo Milman –autor del protocolo antipiquetes–, quien supo difundir por Twitter una serie de consejos útiles para que la población pueda reconocer a estos peligrosos delincuentes. Una iniciativa comunicacional que se desplomó de manera estrepitosa al descubrirse que los textos habían sido copiados del portal de monografías escolares, El rincón del vago.

Sin embargo, semejante tropiezo no obnubiló la cruzada emprendida por el primer mandatario. Tanto es así que el 6 de septiembre –y desde China, donde participaba de la cumbre del G-20– redobló su apuesta con la siguiente frase: “Todos tomamos conciencia de que el narcotráfico nos afecta a todos. Así que las Fuerzas Armadas colaborarán en lo que sea necesario”. Lo que se dice, un salto al vacío.

Guerra Santa

Ya no constituye un secreto el empeño de los Estados Unidos por militarizar la seguridad interior de los países latinoamericanos. Ni resulta asombroso que precisamente hacia ese camino apunten sus programas de ayuda a las fuerzas policiales de la región.

“Ningún país por sí mismo puede hacer frente a los peligros que presenta el siglo XXI”, había soltado el secretario adjunto de Asuntos Internacionales del Departamento de Estado, William Brownfield, al oído de la ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich, durante una reciente visita suya a Washington. Y usó esa frase para redondear su exposición sobre la doctrina norteamericana de “las nuevas amenazas”, las cuales a su vez resumió con cuatro palabras: “Desafíos multifacéticos y solapados”. Aludía –además del terrorismo y las pandillas criminales– a los poderosos cárteles de la droga. Un problemita que –a su entender– compromete la utilización de las Fuerzas Armadas en labores estrictamente policiales. Sin embargo, aquella mezcla conceptual de seguridad y defensa suele ser una fuente inagotable de tragedias.

Las recomendaciones del secretario adjunto de Asuntos Internacionales del Departamento de Estado suponen mezclar seguridad y defensa, una fuente inagotable de tragedias.

La DEA inició en 1980 su gran ofensiva político-militar contra el narco, con el propósito de controlar el fabuloso flujo monetario que se desliza a través de sus arcas. Su paralelismo más remoto es la Guerra del Opio en el siglo XIX entre Inglaterra y China, desatada a raíz de la pretensión británica de eliminar los obstáculos que impedían el comercio de dicha pócima en el milenario país oriental.

El surgimiento –a mediados de los años ’70– de los carteles colombianos, su enorme facturación y, después, la debacle provocada por la represión estatal y los enfrentamientos armados entre estructuras delictivas rivales –en los que la DEA tuvo algo que ver– no acabó con el negocio sino que lo condujo hacia una nueva tierra de promisión: México. Los resultados están a la vista.

En diciembre de 2006, el entonces presidente Felipe Calderón comenzaba su mandato y –presionado por Washington– tuvo la ocurrencia de convocar a las Fuerzas Armadas para combatir a los sindicatos de la cocaína. Lo cierto es que aquella “declaración de guerra” desató tres conflictos bélicos simultáneos: el de los cárteles por el control de territorios; el de los Zetas, una organización integrada por desertores del Ejército que financiaban su ingreso al negocio de las drogas con otros sangrientos delitos, y el de los militares contra los propios ciudadanos. Había en aquel momento ocho cárteles estructurados con suma excelencia: el de Juárez, el del Golfo, el de Sinaloa, el de Tijuana, el de los Beltrán Leyva, el de la Familia y el de los Zetas. Todos tenían ramificaciones –que aún conservan– a lo largo y ancho del país, estrechos vínculos con las agencias policiales y llegada secreta a los altos mandos castrenses. De modo que la ofensiva militar no logró desarticular a ninguno; muy por el contrario, estas verdaderas multinacionales del Tercer Mundo sortearon airosamente los embates del Estado con alianzas coyunturales entre sí –que, a veces, apenas duraban días o el tiempo que lleva cruzar un cargamento–, pese a sus pujas internas por la potestad de los mercados y plazas. Así, mientras la sangre se escurría en un plano inclinado, la presencia del narco copaba hasta la última hendija de México. En términos contables, la ola de violencia desatada en la era Calderón causó unos 120 mil cadáveres y 40 mil desaparecidos. Y en su etapa residual –ya bajo el mandato de Enrique Peña Nieto–, dicha estadística se ha suavizado –pero sin ceder por completo–, en lo que podría considerarse una desgracia histórica de final abierto.

Calerón tuvo la ocurrencia de convocar a las Fuerzas Armadas para combatir a los sindicatos de la cocaína pero esta ofensiva militar no logró desarticular a ninguno.

En medio de tales antecedentes, el presidente Macri insiste: “Las Fuerzas Armadas colaborarán en lo que sea necesario”. Y en este punto, justamente, cabe preguntarse: ¿cómo imagina él su propia “guerra” contra el flagelo de las sustancias ilegales?

La conexión pampeana

Toda una serie de noticias locales e internacionales –junto con rumores de dudoso origen y credibilidad– marcan el pulso de una suerte de narcomanía en Argentina. Al respecto, una coincidencia iconográfica: a días de que el famoso “Chapo” Guzmán fuera atrapado en Sinaloa y exhibido ante las cámaras entre efectivos antidroga con uniformes de combate, pasamontañas, gafas oscuras y cascos, aquí, en la sede del Ministerio de Seguridad de la Nación, el secretario Eugenio Burzacoofrecía una conferencia de prensa escoltado por dos sujetos –o muñecos, porque no se movían– con idéntica indumentaria. Esa pintoresca imagen sorprendió a los televidentes.

En aquella ocasión, el funcionario abordó algún aspecto de la fuga –aún en curso– de los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci. Y daba por confirmada la gran apoyatura logística que los asistía por ser –presuntamente– miembros de “un importante cártel mexicano”. Luego se supo que no era así; en realidad, el desamparo de la huida había convertido a esos tres hombres –condenados por el llamado “triple crimen de la efedrina”– en tres peligrosos linyeras.

Pero cabe destacar que uno de ellos –Martín Lanatta– fue nada menos que el inaugurador de un hábito macrista: el reclutamiento de narcos prófugos y/o presos para involucrar en causas por drogas a ex funcionarios kirchneristas, a cambio de beneficios económicos o procesales. Él lo hizo durante la campaña electoral del año pasado en el programa de Jorge Lanata, y con notable éxito: sus dichos sobre el candidato a la gobernación bonaerense, Aníbal Fernández –no ratificados en sede judicial–, incidieron en la llegada de María Eugenia Vidal al primer despacho de La Plata. Tal logro habría envalentonado tanto a los estrategas del PRO que no tardaron en hacer de este recurso una política de Estado. De hecho, Ibar Pérez Corradi y, ahora, el “Rey de la Efedrina”, Mario Segovia, son una muestra de ello. Aunque con resultados no previstos.

Tanto es así que, en las maratónicas declaraciones del primero ante la jueza federalMaría Servini de Cubría –a cargo del expediente de la efedrina–, sólo terminó enlodado el principal aliado radical de Cambiemos, Ernesto Sanz, por una coima. Pero no habría sido una derivación azarosa: correligionarios suyos apuntaron hacia la sinuosa segunda jefa de la ex SIDE –ahora Agencia Federal de Inteligencia (AFI) –, Silvia Majdalani, mientras trascendía la identidad del “agente secreto” que anudó el acuerdo con Pérez Corradi. No era otro que el ex fiscal Eduardo Margaya (asimilado a la AFI por Majdalani), quien, además, no fue ajeno a otro hecho de actualidad: la eyección del director general de Aduanas, Juan José Gómez Centurión en base a un sobre entregado de modo anónimo con audios de dudosa factura. Una operación a su vez bastoneada por una íntima de Majdalani, la ministra Bullrich, otra gran protagonista de esta trama con pasos de comedia. Y que dejó al desnudo las miserias de su propia gestión, junto a la vidriosa autonomía que impera en la central de espías.

Con aquellas fuerzas –entre otras– Macri piensa dar batalla al narcotráfico. Y con un diagnóstico agitado por el fantasma de la cartelización del país, una extraña –y muy oportuna– forma de psicosis colectiva.

Al respecto, entre las medidas más audaces del gobierno resalta la “Ley de derribo” para aviones sospechosos. Una polémica iniciativa que –por caso– en Perú ya causó la caída de seis naves que no tenían que ver con el contrabando de drogas. Es obvio que resulta más sensata la radarización del espacio aéreo. ¿Pero acaso los radares detectan la corrupción policial?

Frente a la “Ley de derribo” resulta más sensata la radarización del espacio áereo. ¿Pero acaso los radares detectan la corrupción policial?

Lo cierto es que el papel gerencial de las agencias policiales argentinas en el narcotráfico forma parte de una tradición muy arraigada en el país. Claro que en eso resalta la Bonaerense, encabezada por el comisario Pablo Bressi, cuyo nombramiento –según Ritondo– fue “pedido por la DEA”. Pero todas las fuerzas de seguridad del país –tanto federales como de provincia– participan en mayor o menor medida de este negocio.

No menos cierto es que, ante el notorio crecimiento del mercado minorista, empezaron a florecer –siempre bajo el amparo policial– estructuras delictivas ligadas al menudeo, pero con un creciente control territorial en los barrios más marginados de las grandes ciudades; bandas que reinan en una villa y rivalizan con los “porongas” de otra villa. Pero no son organizaciones como el cártel de Sinaloa, ni mucho menos. Apenas pueden abastecer a los consumidores de un arrabal, y no inundar el mercado norteamericano con sus productos. Sus jefes jamás serán mencionados en la revista Forbes. Y compararlos con los grandes barones de la cocaína –que, incluso, suelen ofrecerse a pagar la deuda externa de sus países– sería como equiparar a Maradona con un jugador de metegol.

Equiparar a las bandas delictivas ligadas a la droga en Argentina con los cárteles de Sinaloa es como comparar a Maradona con un jugador de metegol.

Aún así, se sigue agitando con ahínco la bandera de la intervención militar, la construcción de cárceles y el derribo de aviones, como si el gobierno del PRO se armara para combatir un enemigo extraterrestre. No sólo es un grave error de concepto: en un país sin cultivos, sin producción ni grandes bandas, semejante estrategia dibuja nada menos que la antesala de un ejercicio inocuo y criminal. Cómo las recetas del FMI, pero con sangre.

 

 

Santa Fe: familiares de víctimas de la inseguridad se concentraron para exigir justicia

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Miles de personas se movilizaron en distintas ciudades de la provincia de Santa Fe, con pancartas fotografías de sus seres queridos víctimas de delitos y velas, para reclamar el fortalecimiento de las políticas de Seguridad, fundamentalmente en Rosario y la ciudad capital

 

Bajo las consignas "Rosario Sangra" y "Santa Fe Sangra", los manifestantes marcharon hacia la sede de la Casa de Gobierno provincial, los Tribunales y las intendencias para reclamar consignas como "Basta de Muertes" o "Ni un ciudadano menos".

 

En Rosario, la demanda "de mayor seguridad y Justicia"a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial se hizo sentir en las calles a raíz de la escalada de violencia y crímenes ocurridos en esta ciudad del sur de Santa Fe, y zona de influencia.

Con el mismo espíritu de la masiva marcha realizada hace una semana, miles de rosarinos empezaron a congregarse minutos después de las 19.30 horas frente a los Tribunales Provinciales, ubicado en la intersección de Pellegrini y Balcarce.

 

Allí, familiares de las víctimas exhibieron pancartas con los nombres de decenas de ciudadanos rosarinos de todas las edades asesinados en esta ciudad del sur de Santa Fe, en los último meses y años.

 

Entre las cientos de pancartas y fotos con el rostro de las víctimas que exhibían los manifestantes se podía leer un especial pedido a la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich:“Bullrich intervenga la provincia. Gobernantes corruptos”.

 

Los vecinos autoconvocados distribuyeron además un folleto titulado ´Rosario Sangra´ (Marcha del Silencio), en el que pusieron de manifiesto que la ciudadanía hoy marchó y reclamó “por los muertos que la inseguridad se lleva año a año. El silencio de esta marcha es para respetar a los que ya no están”.

 

“Este reclamo viviente, es para hacerles recordar a los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que queremos vivir en paz y no sumar más muertes que destrozan a familias enteras”, exigen en el escrito.

 

Y luego puntualizan que “los que nos gobiernan tienen la responsabilidad de cuidarnos y son ellos los responsables de este flagelo que azota a todos por igual, pero principalmente a los familiares de las víctimas que tienen que lidiar con el sistema perverso de la justicia”.

“Esta marcha es de la gente y para la gente. Todos juntos reclamamos por seguridad y justicia para restablecer el contrato social que hace tiempo se rompió”, finaliza el folleto que distribuyeron a la prensa familiares de las víctimas por la inseguridad, en Rosario y la zona.

 

En Santa Fe,unas 400 personas se concentraron en la plaza 25 de Mayo para exigir Justicia en decenas de casos de muertes de familiares por actos violentos.

 

Los manifestantes se concentraron a las 19.30 frente a la Casa de Gobierno provincial y a un costado del Palacio de Tribunales y allí relataron sus experiencias en los casos que han debido afrontar luego de perder familiares en hechos violentos.

 

Se exhibieron decenas de carteles con las fotografías y los principales datos de las víctimas de homicidios y muchos encendieron velas para recordarlos.

 

También colocaron frente a la Casa de Gobierno coronas de flores similares a las que se utilizan en los velatorios con la inscripción: "Nuestros muertos son tus muertos".

 

Entre los carteles figuraban los nombres de casos emblemáticos de homicidios, como los de Jorge Quintero, un mecánico dental asesinado en un intento de robo, Roberto Tira, muerto en un corralón de su propiedad, Juan González, asesinado a balazos en el distrito Alto Verde, entre muchos otros.

 

Carlos Quintero, hermano de Jorge, dijo que la marcha fue pensada para exigir justicia para todas las personas que sufrieron hechos de inseguridad y "para que la gente se sume, porque uno no sabe cuándo le va a pasar".

 

Quintero remarcó que la policía y la justicia han mostrado "muy poco trabajo y muy poco interés en los casos" y que "recién ahora que va a hacer un año hubo un poco de respuestas".

 

En tanto, Mariana Tira, hija de Roberto, señaló que en el caso de su padre "la policía dejó mucho que desear, hubo mucho manoseo, se perdieron pruebas, huellas, y después nunca más nos citaron para nada".

 

Se mostró escéptica sobre la posibilidad que mejore la administración de justicia a partir de la marcha de hoy: "La verdad, no pienso que cambie mucho, estoy haciendo presencia en el sentido de decir, 'Papá, acá estoy, no me olvido de vos', luchando, no sé si para algo, pero acá está mi voz".

 

Por su parte, Mirta González contó el caso de su hijo Juan, de 28 años, que fue asesinado a balazos en abril de 2010 y tuvo críticas contra el Poder Judicial.

 

"Con la Justicia mal porque me han tocado todos jueces corruptos y hasta los abogados que tuve fueron corruptos. Ahora tengo un abogado nuevo, la causa sigue por uno de los imputados, porque el otro, el autor intelectual, salió libre de culpa y cargo", contó.

 

Un fuerte sismo afectó al sur de La Rioja y a tres provincias vecinas

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Un sismo de 5.1 en la escala de Richter afectó esta noche el sur de la provincia de La Rioja y se sintió además en Córdoba, San Juan y San Luis sin que hasta el momento se reportaran víctimas ni daños materiales, informó el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres).

 

De acuerdo al informe del organismo, el movimiento telúrico se registró a las 21.03 en La Rioja, casi en el límite con Córdoba, mientras que la ciudad más cercana es la riojana de Ulapes, situada a 42 kilómetros del epicentro.

 

El sismo tuvo una magnitud de 5.1 grados, una profundidad de 168 kilómetros y una intensidad -según la escala Mercalli modificada- de entre tres y cuatro en La Rioja y grado tres en Córdoba, San Luis y San Juan.

 

El epicentro fue ubicado a 156 kilómetros al oeste de Córdoba y 217 kilómetros al norte de San Luis.

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