MUNDO

Donald Tusk a su llegada a la cena informal con líderes europeos, en Salzburgo. JOE KLAMARAFP

  • Cuando el ex jefe de campaña de Donald TrumpPaul Manafort, aseguró que no iba a cooperar con el fiscal especial de la trama rusa, Robert Mueller, en su segundo juicio pendiente, el presidente de EEUU se lanzó a Twitter para jalear esta decisión. Este gesto supuso un cambio de estrategia por parte de Trump, quien había intentado distanciarse del consultor tras forzarle en agosto de 2016 a dimitir como presidente de su campaña electoral para las presidenciales de ese año. Entonces, se descubrió que el ex presidente de Ucrania, el prorruso Viktor Yanukovich, muy cercano al presidente ruso, Vladimir Putin, tenía preparados 12,7 millones de dólares en efectivo para pagar a Manafort por los servicios prestados entre los años 2007 y 2012.

    Ahora que Manafort ha cambiado su estrategia al acceder a cooperar con Mueller, la pregunta parece clara: ¿qué sabe Manafort? O más importante: ¿qué le cuenta estos días a Mueller, ex director del FBI que investiga la injerencia de Rusia en las elecciones de EEUU?

    Manafort no sólo conoce todos los secretos de Trump, sino que también sabe lo que el presidente sabe. Como jefe de campaña, conoce los métodos de financiación, los donantes, quién participó en las reuniones y los detalles de estas citas, entre las que destaca el encuentro de la abogada rusa Natalia Veselnítskayacon el primogénito del presidente, Donald Trump Jr., y con su yerno Jared Kushner, en la que Veselnítskaya supuestamente les ofreció información en contra de la candidata demócrata Hillary Clinton.

    Esta supuesta reunión tuvo lugar en la Torre Trump, edificio que ha servido para que miembros de la mafia rusa laven dinero a través de la compra de apartamentos. Así lo relatan a EL MUNDO el director Jack Bryan, y las productoras Marley Clements y Laura DuBois, autores del documental 'Active Measures' que explica los lazos entre Vladimir Putin, mafiosos y oligarcas rusos y el presidente Trump. Manafort fue el encargado además de defender en Washington a Yanukovich, que cargó contra su población en 2014 por las manifestaciones en contra de reemplazar un acuerdo con la Unión Europea por otro con Moscú, más beneficioso para Putin.

    El ex jefe de campaña de Trump -que viene de una familia de promotores inmobiliarios- conoce al actual presidente desde los años 80, cuando éste le contrató para que le ayudase con su organización. Su nombre suele aparecer cuando sale a la luz algún contacto de la Administración Trump con el Kremlin; el caso más destacado es el que atañe al oligarca ruso Oleg Deripaska, miembro del círculo cercano del presidente ruso, a quien Manafort ofreció información sobre las reuniones de campaña de Trump a cambio de un préstamo de 10 millones de dólares que aún no ha devuelto.

    El director de 'Active Measures' (traducción en inglés de un término ruso de tácticas de guerra política en la época soviética) considera que la clave del éxito de la investigación de Mueller radica en las cuentas y en las declaraciones de impuestos de Trump. El fiscal especial espera más imputaciones en los próximos meses, e incluso se atreve a pronosticar que el presidente caerá antes de agosto del año que viene.

    Para explicar la relación de Trump con los rusos, el documental -que se acaba de estrenar estos días en EEUU- se remonta a los comienzos. Tras caer en bancarrota con el cierre de su hotel casino Taj Mahal en Atlantic City, ciudadanos rusos empezaron a comprar apartamentos en la torre del magnate estadounidense, en un momento en que los bancos le negaban préstamos. Gracias a la venta de estos pisos a supuestos miembros de la mafia rusa, Trump se hizo con un torrente de efectivo.

    Manafort también compró un apartamento en la Torre Trump en 2006. Entre sus vecinos destacan: Vadim Trincher, ruso-americano y jefe de una red de lavado de dinero y apuestas ilegales; Hillel 'Helly' Nahmad, miembro de la misma red criminal; y Alimzhan Tokhtakhounov, fugitivo del FBI huido a Moscú.

    De esta forma, Mueller sigue estrechando el cerco en torno al presidente; y Manafort, quien parece ser la gran clave de la trama, es ya la quinta persona relacionada con el presidente en declararse culpable en la investigación del 'Rusiagate'. El ex jefe de campaña de Trump se ha reunido con los investigadores sin presencia de su abogado, les ha entregado documentos, ha testificado ante el tribunal y su sentencia se ha retrasado hasta que Mueller ha quedado satisfecho. La disciplina rigurosa del equipo del fiscal especial posibilita que Donald Trump desconozca qué pruebas tienen exactamente contra él, ya que no se ha producido ninguna filtración.

Donald Tusk pide acabar con los "juegos de culpas" en la crisis migratoria

Kurz acusa a España, Italia o Grecia de no querer reforzar las fronteras para eludir su obligación de registrar a los refugiados

Reino Unido se plantea acabar con las preferencias para los europeos tras el Brexit

Europa está partida y aturdida. La cuestión migratoria, los expedientes abiertos a Polonia y por abrir a Hungría, los choques cada vez más broncos entre gobiernos y el probable despegue de las fuerzas populistas y eurófobas en las próximas elecciones continentales de mayo tienen capturado el debate público y han generado una creciente sensación de pesimismo y alarma. Crece el número de voces que pide más presencia, más contundencia a los líderes. Que se implican en la defensa de proyecto conjunto, de la unidad, de ciertos valores de los que suelen presumir. Los jefes de Estado y de Gobierno, sin embargo, siguen tocando sus instrumentos, cada uno a su compás, en vez de achicar agua todos juntos

Este miércoles y jueves están reunidos en Salzburgo, bajo invitación del canciller austriaco Sebastian Kurz. Y, sorprendentemente, en su agenda no caben temas como el Estado de Derecho y los desafíos de Varsovia o Budapest. No entra la cuestión de la acogida. Mientras los discursos extremistas se multiplican no ya en la oposición marginal, sino dentro de los gobiernos (italiano o austriaco, por no ir más lejos), mientras se pierden las formas, los líderes continentales discutirán de seguridad interna, de colaboración policial y judicial y -al menos- del Brexit.

La idea era curar heridas, parar los choques, pero cuando los bomberos pirómanos están al frente, no hay reunión que acabe en paz. "Esta noche voy a pedir a los líderes que paren el juego de culpas con la cuestión migratoria. A pesar la retórica agresiva, las cosas se están moviendo en la buena dirección", dijo el presidente del Consejo, Donald Tusk, a su llegada a Salzburgo. "En vez de intentar sacar ventajas políticas de la situación, deberíamos centrarnos en lo que funciona. No podemos seguir divididos entre quienes quieren resolver la cuestión de los flujos migratorios ilegales y los que quieren usarlo para beneficios políticos".

La réplica del canciller Kurz, que ha hecho carrera precisamente de saber aprovechar esa retórica de miedo, orden y seguridad, fue una bofetada en la cara, acusando a Italia y a Matteo Salvini, pero también a España, y Grecia, con nombre y apellido, de oponerse a la idea de una guardia costera europea y a un "Frontex más fuerte" para no tener que procesar todas las solicitudes de asilo que les correspondería.

Una acusación dura, inapropiada viniendo además del anfitrión. En la línea de la carta enviada por el ministro holandés de Migración, Mark Habers, a la Comisión Europea, denunciando que la mitad de las solicitudes no se completan como deberían, que traducido quiere decir que los países del sur miran para otro lado encantados de que los que llegan a sus costas siguen el camino hacia el norte. Ninguna de las afirmaciones mereció respuesta de Giuseppe Conte, Alexis Tsipras o Pedro Sánchez.

Encuentro "informal"

El formato del encuentro de Salzburgo es "informal". Esto es: no habrá decisiones legales, no habrá un documento de conclusiones como en los Consejos Europeos, ni se esperan grandes debates de calado. "Vamos avanzando en los diferentes aspectos de forma razonable, pero no se va a reabrir el debate de junio. No es ni mucho menos la intención. El Consejo Europeo de antes de verano fue complicadísimo", apunta una alta fuente diplomática. Y qué imagen puede haber más poderosa que mientras el futuro de la UE está en juego, Viktor Orban se estuviera viendo con Vladimir Putin y el presidente polaco con Donald Trump, dos de los enemigos más evidentes del actual proyecto.

La cumbre de junio fue extenuante a nivel político e institucional. Las expectativas que se pusieron eran disparadas, la presión abrumadora, y se hizo muchísimo menos de lo esperado y de lo necesario. Se quemaron, además, algunos puentes. En Bruselas los mecanismos son resistentes, sólidos, y pueden funcionar de forma autónoma incluso si la sintonía entre Estados Miembros no es buena. Pero eso no basta para avanzar.

La sensación generalizada es que, ahora mismo, hay demasiados actores que salen ganando con la tensión, los roces y sin que se resuelvan los problemas. Es verdad que la división de fondo (el sur quiere que les ayuden primero con dinero y el reparto de los llegados y el norte exige ex ante un mecanismo eficaz de control de fronteras y de procesado de las solicitudes) sigue ahí y que varios países no quieren oír ni hablar de cuotas, voluntarias o no. Pero tras tres años de pelea, las oportunidades para encontrar consensos han sido más que suficientes.

La jornada del viernes la dedicarán los líderes a abordar el tema del Brexit. Esta noche Theresa May expondrá brevemente algunos planteamientos, pero será mañana cuando los 27, ya sin ella en la sala, aborden la situación. Es imprescindible, según todas las fuentes europeas, un acuerdo en noviembre. Si se va más allá, no daría tiempo a las ratificaciones o todo quedaría en el aire, y cualquier "accidente" podría reventarlo.

Es muy complicado, pero también ha habido algunos avances. Juncker afirma que el acuerdo "está todavía muy lejos". Tusk avisa de que podría haber "una catástrofe" si no hay entendimiento. Pero la mayoría de los líderes se quiso mostrar positivo y razonablemente optimistas a su llegada al encuentro.

De la trama rusa al Israelgate

El ex jefe de campaña de Trump admite haber lanzado una guerra sucia junto a un alto cargo del Gabinete Netanyahu para favorecer los intereses de Israel en EEUU

Otro asesor del presidente tuvo contactos con el espionaje israelí

Habsburgos, el ejército de lobistas de Manafort, ex jefe de campaña de Donald Trump

Manafort acepta declararse culpable de fraude en el caso de la trama rusa

La trama rusa tiene una subtrama: la de Israel. Al menos en tres ocasiones, ese país ha aparecido en el escándalo para orientar la política de EEUU en su favor. El último caso es el más extremo, porque pone de manifiesto que un alto cargo israelí -posiblemente el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman- colaboró con el ex jefe de campaña de Donald TrumpPaul Manafort, para difamar a la líder de la oposición ucraniana, Yulia Timoshenko, y apoyar el presidente prorruso de ese país, Viktor Yanukovich.

El plan consistía en acusar a Timoshenko de antisemita, y, por asociación, a la entonces secretaria de Estado de EEUU y crítica de Yanukovich, Hillary Clinton, con el objetivo último de forzar un acercamiento entre Kiev y Washington. Así lo declara la página 17 del documento en el que Manafort reconocía su culpabilidad el pasado viernes y se ponía a disposición del fiscal especial del 'Rusiagate', Robert Mueller.

El escrito describe cómo Manafort "orquestó un plan para hacer que, según declaró en una comunicación en aquel momento "los judíos de Obama", presionaran para que el Gobierno [de EEUU] abandonara a Timoshenko y apoyara a Yanukovich". La estrategia era "divulgar historias de que un alto cargo del gabinete, que había criticado el tratamiento que Yanukovich había dado a Timoshenko, era antisemita porque apoyaba a Timoshenko". Para ello, el futuro jefe de campaña de Trump, "coordinó de manera privada con un alto cargo del Gobierno de Israel la difusión de una declaración pública en la que se daba publicidad a la historia". Era octubre de 2012. Faltaban pocos días para las elecciones de Estados Unidos, en las que el republicano Mitt Romney competía contra Barack Obama, y para las legislativas de Ucrania, donde el Partido de las Regiones, de Yanukovich, esperaba aplastar al de Timoshenko.

Poco antes de que Israel emitiera el comunicado, Manafort empezó a calentar a los medios de comunicación estadounidenses, y hasta alardeó en un correo electrónico de que el falso anti judaísmo de Timoshenko y Clinton iba a salir en el tabloide sensacionalista 'New York Post', cuyo dueño, Rupert Murdoch, es muy cercano a Donald Trump. Cuando saliera la noticia, el equipo de Manafort iba a informar al Gobierno de Obama de que Mitt Romney había convencido al "alto cargo del Gobierno de Israel" de que no hiciera referencia en su comunicado al apoyo de Washington a Timoshenko. Con eso, esperaba "congraciar a Yanukovich con el Gobierno [de Obama]".

El 27 de octubre de 2012, víspera de las elecciones legislativas de Ucrania, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel publicaba un comunicado en ruso "condenando severamente" la política de pactos de Timoshenko con la ultraderecha de ese país "que nos retrotrae a las páginas más oscuras de la Historia del siglo XX". La versión en inglés del texto sólo llegó cuatro días más tarde. En aquel momento, el ministro de Exteriores de Israel era Lieberman, que habla y escribe ruso con fluidez, ya que nació en Moldavia. El entonces viceministro, Danny Ayalon, ha declarado a 'Los Angeles Times' que las fechas de los comunicados, el hecho de que el primero fuera en ruso (y, además, en alfabeto cirílico), y la circunstancia de que él no fuera informado "es más que extraño".

Para los medios de comunicación de EEUU, "el alto cargo del gabinete" de Obama es Hillary Clinton. Los israelíes consideran que Lieberman es el "alto cargo" de ese país que presuntamente se coordinó con Manafort y emitió por su cuenta la nota en ruso. El plan, sin embargo, fracasó, porque ni el 'New York Post' ni nadie dio la falsa noticia del anti judaísmo de Clinton.

Pero no es la primera vez que el Gobierno de Israel de Benjamin Netanyahu -que prácticamente hizo campaña en EEUU en favor de Romney- aparece en la trama rusa. George Papadopoulos, un asesor electoral de Trump que trató que éste fuera a Rusia durante la campaña y que fue contactado por el ex político y académico maltés Joseph Mifsud con la promesa de que Moscú le iba a dar "porquería sobre Hillary", tenía contactos con el espionaje israelí, según su esposa, Simona Mangiante. Otro que ha insinuado eso es el ex ministro de Asuntos Exteriores y embajador de Australia en Londres, Alexander Downer, al que Papadopoulos le contó, en una tremenda borrachera en un bar de Londres, su colaboración con Moscú el 10 de mayo de 2016.

Otro episodio de la subtrama israelí del 'Rusiagate' pasa más cerca de Donald Trump. Fue en diciembre de 2016, cuando el general Michael Flynn, futuro consejero de Seguridad Nacional con Trump, se reunió en secreto con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak. Según el testimonio de Flynn ante Mueller, el encuentro se debió a que "un muy alto cargo del equipo de transición presidencial le ordenó contactar a altos cargos de gobiernos extranjeros, incluida Rusia" para pedirles que "retrasaran o votaran en contra" de una resolución presentada por Egipto en el Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba los asentamientos israelíes en Palestina. El Gobierno de Obama se iba a abstener, con lo que la votación iba a resultar en una probable condena a Israel. En EEUU, es ilegal que un ciudadano privado interfiera en la acción diplomática del Gobierno.

El "muy alto cargo" del equipo de transición era el yerno de Trump, Jared Kushner. De hecho, en diciembre pasado, el multimillonario -y, paradójicamente, donante de Hillary Clinton- Haim Saban le dio las gracias a Kushner por su actividad en la ONU contra la política de Obama con respecto a las colonias israelíes en Cisjordania. Eso sí: al igual que en el caso de Timoshenko, el lobby proisraelí no funcionó. La Resolución fue votada. E Israel fue condenado.

Angela Merkel quiere el cese del jefe de los servicios secretos, según el diario 'Die Welt'

"No comento la información publicada. Los miembros de la coalición de Gobierno se reunieron para abordar este tema el 13 de septiembre y se volverán a reunir mañana", dijo la portavoz adjunta del Gobierno

Unas declaraciones del jefe de la inteligencia alemana sobre la violencia ultra tensan la gran coalición

El cese del jefe de los servicios secretos alemanes, Hans-Georg Maassen, parece ser cosa hecha si, como adelanta hoy el diario 'Die Welt', la canciller Angela Merkel ha decidido zanjar las discrepancias surgidas en el tripartido de Gobierno tras las escenas de violencia en la ciudad de Chemnitz poniéndose de lado del Partido Socialdemócrata (SPD).

Según el rotativo, este fin de semana y pese al silencio pactado hasta la reunión acordada para mañana por Merkel y sus socios de coalición, Andrea Naehles (SPD) y Horst Seehofer (CSU), para hablar del caso Maassen, la canciller ha señalado en conversaciones telefónicas que la intromisión del guardián de la Constitución en los asuntos políticos no es aceptable y, en consecuencia, su continuidad en el cargo resulta insostenible.

Merkel se encuentra en Argelia y con ella el portavoz del Gobierno, Steffan Seibert, el primero que habló de "cacería de odio" contra extranjeros. El fiscal de este 'land' y los líderes regionales de la CDU negaron que hubiese tal cacería en la violencia callejera surgida tras filtrarse que la muerte de un alemán de origen cubano fue a manos de peticionarios de asilo.

También Maassen puso en duda esas manifestaciones de odio y xenofobia, a tenor de la información que le llegó como jefe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución. Para entonces, todos los partidos políticos de izquierda ya hablaban también de cacería ultraderechista. La canciller mantuvo la valoración del portavoz y la prensa mayoritaria la refrendó. En el otro lado de la acera quedaron Maassen, su jefe directo y ministro de Interior, Seehofer y, la populista Alternativa para Alemania (AfD).

"No comento la información publicada (por Die Welt). Los miembros de la coalición de Gobierno se reunieron para abordar este tema el 13 de septiembre y se volverán a reunir mañana. Hasta entonces han acordado silencio", afirmó en una rueda de prensa rutinaria la portavoz adjunta del Gobierno, Martina Fietz.

La decisión de Merkel, que hoy se encuentra de visita en Argelia, parece sin embargo tomada independientemente de lo que opine Seehofer y la CSU, el socio minoritario del Gobierno.

Cuestión muy distinta es que su cese se produzca mañana o antes de las elecciones de Baviera, del próximo 14 de octubre, pues su salida debilitaría al ministro de cara a esos comicios. Máxime cuando todas las encuestas auguran a la CSU una pérdida de la mayoría absoluta.

Acostumbrado a plantar cara a Merkel, a marcar sus propios tiempos y seguir su propia agenda política, Seehofer mantiene pues su respaldo a Maassen. Pero la presión se está haciendo insostenible y no sólo para éste, sino para Merkel y para una coalición que sólo parece estar unida con alfileres.

Enterrados vivos por el tifón Mangkhut en Filipinas

Después de arrasar el norte de Filipinas este sábado, donde mató al menos a 74 personas, y dejar patas arriba las ciudades de Hong Kong y Macao un día después, el poderoso tifón Mangkhut continúa su camino moviéndose hacia el noreste de China, donde ya ha causado cuatro muertos, aunque con una fuerza destructiva cada vez menor.

Como ya se preveía en un inicio, la peor parte de este fenómeno, el más fuerte en lo que va de año, se la llevó el archipiélago filipino. Allí, los trabajadores de los servicios de emergencia han recuperado este lunes a más de 30 cadáveres sepultados por el lodo después de que el tifón provocara un deslizamiento de tierra que arrasó varios barracones donde decenas de mineros habían buscado refugio.

El suceso tuvo lugar en en la remota población de Itogon, en la montañosa provincia de Benguet, a unos 200 kilómetros de la capital Manila. Esta región fue una de las más afectadas por el paso de este tifón de categoría 5 (la más alta de todas), que derribó casas e inundó grandes extensiones de cultivo con sus vientos huracanados y fuertes lluvias.

En el lugar, decenas de rescatistas trabajaban frenéticamente cavando con palas y manos para tratar de localizar a algún posible superviviente bajo la atenta mirada de vecinos y familiares. Según la agencia Efe, ha confirmado ya la muerte de 35 personas en este incidente. Además, las autoridades creen que todavía hayatrapadas otras 40 personas, aunque vecinos de la zona aseguran que la cifra supera el centenar. El barro no sólo ha entrado a la mina donde trabajaban, sino también cuatro barracones donde vivían los mineros y sus familias de manera irregular, por lo que es difícil conocer con exactitud la cifra potencial de víctimas.

El alcalde de Itogon, Victorio Palangdan, ha explicado a los medios que la policía trató de que los mineros -que trabajaban de manera ilegal en una mina cerrada en 2009- abandonaran el barracón antes de que el tifón llegara, pero que ellos se negaron. "Pensaron que ahí estaban seguros. Las autoridades intentaron convencerlos para que se fueran pero lo rechazaron. Creemos que de toda esa gente, quizás el 99% están ya muertos".

Según algunas estimaciones, hasta 400.000 mineros operan a pequeña escala por toda Filipinas, cavando en áreas donde esa actividad está vetada y usando sustancias tóxicas prohibidas -como el mercurio- para procesar sus hallazgos. Como consecuencia del fatal suceso, el secretario de Medio Ambiente, Roy Cimatu, ha anunciado este lunes la prohibición de las actividades mineras ilegalesa pequeña escala en toda la región de Cordillera, donde se ubica Itongon. Sin embargo, el alcalde Palangdan ha calificando la medida como de precipitada, ya que cientos de familias dependen de estos trabajos.

Por su parte, el portavoz Roque también ha informado de que el tifón afectó las condiciones de vida de más de 590.000 personas y que ha traído una devastación generalizada, incluyendo daños a la agricultura y las infraestructuras por valor de 11.000 millones de pesos (unos 175 millones de euros). Además, casi 200.000 personas han permanecido acogidas en diferentes centros de evacuación.

Mientras tanto, en la región administrativa especial de Hong Kong, autoridades y ciudadanos se esmeraban este lunes en tratar de poner algo de orden en el caos generado por las lluvias y rachas de viento de hasta 240 kilómetros por hora.Aunque esta urbe está acostumbrada a soportar con entereza los tifones, el pasado domingo se vio desbordada por la violencia del Mangkhut, el fenómeno de este tipo más fuerte desde que el Observatorio de Hong Kong estableciera un registro en 1946.

Donald Tusk propone una cumbre europea extraordinaria sobre el Brexit en noviembre

Los líderes europeos se reúnen mañana en Salzburgo para tratar la fase final de las negociaciones con Reino Unido

Brexit: aparcada la soberanía del Peñón

May y Lagarde advierten de las "graves consecuencias" de una falta de acuerdo para el Brexit

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha propuesto en una carta publicada este martes y dirigida a los 28 países de la Unión Europa una cumbre extraordinaria en noviembre para discutir del Brexit.

Los 28 jefes de Estados y de gobierno del bloque se reúnen el miércoles en Salzburgo (Austria) para hablar de la fase final de las negociaciones con Reino Unido, en particular sobre la posibilidad de "convocar otro Consejo europeo en noviembre", ha escrito Tusk en la carta.

El líder polaco ha recordado que este divorcio debe finalizarse a tiempo para que Reino Unido salga de la UE como estaba previsto en marzo de 2019.

En esta reunión en Salzburgo, "quiero que se revisen los avances en las negociaciones y que abordemos el siguiente paso con tres objetivos en mente", ha dicho el presidente del Consejo Europeo, el órgano de representación de los 28 países miembros.

En primer lugar, debemos plantear "una visión común", a 27, sobre cuál será la base de la futura relación comercial del bloque europeo con Reino Unido, explica.

Después, las conversaciones abordarán el tema de la fase final de la negociación, agrega, sugiriendo la posibilidad de mantener una cumbre extraordinaria en noviembre.

Finalmente, el tercer punto, continúa la carta, será "volver a confirmar la necesidad" de un dispositivo legal para evitar que vuelva a aparecer una "frontera dura" entre las dos Irlandas.

La cuestión de la frontera irlandesa, con la posibilidad subyacente de la devolución de los controles aduaneros, sigue siendo un gran obstáculo en las negociaciones.

"Desafortunadamente, el escenario de "no acuerdo" todavía es posible, pero si actuamos de forma responsable, podemos evitar una catástrofe", advierte Donald Tusk.

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