Algunos de los niños rescatados salieron "dormidos" de la cueva en Tailandia Destacado

Primeras imágenes de los niños de la cueva de Tailandia en el hospital. EL MUNDO Primeras imágenes de los niños de la cueva de Tailandia en el hospital. EL MUNDO

Las primeras imágenes de los menoresrescatados de la cueva tailandesa inundada hablan por sí solas. Sentados sobre las camas de una habitación amplia y luminosa del hospital de Chiang Rai, los chicos -en pijama blanco y con mascarilla- no paran de saludar y hacer el signo de la victoria. Al otro lado del cristal les responden sus familiares, que también gesticulan febrilmente sin poder contener sus emociones.

"Solo quería abrazarle. Comencé a llorar, todos comenzamos a llorar", relató Tanawat Viboonrungruang, padre de un chico de 11 años apodado Titun, a la CNN. "Quiero dar las gracias a todos los que rescataron a mi hijo y lo han ayudado a tener una nueva vida. Es como renacer", agregó al narrar el emotivo momento, todo un alivio tras más de dos semanas de nervios y tensión a las puertas de la gruta de Tham Luang en la que estaban atrapados.

Se espera que, en las próximas horas, los familiares de los primeros ocho rescatados entre el domingo y el lunes puedan acceder a la estancia donde se encuentran sus seres queridos, aunque deberán mantener una distancia de dos metros y llevar puestos ropa y guantes de aislamiento para evitar infecciones. Por su parte, los otros cinco "jabalíes" liberados el martes deberán permanecer al menos un día más en cuarentena para evitar el contagio de posibles enfermedades. "Hay que mantener un protocolo de seguridad debido a la debilidad de su sistema inmunológico" tras permanecer bajo tierra tantos días, indicó uno de los facultativos.

Según explicaron este miércoles a la prensa, cada uno de los atrapados en la caverna perdió una media de dos kilos de peso durante el encierro, con tres de ellos presentando además un cuadro leve de neumonía y un cuarto con un corte en la pierna. Aun así, todos se encuentran "sanos y fuertes" y su proceso de recuperación evoluciona "bien", sin que haya necesidad de preocuparse por su estado físico o mental, según explicó a la prensa Narongsak Osotanakorn, gobernador de la provincia de Chiang Rai que ha estado al frente del operativo de rescate.

El estado psicológico de los menores era una de las mayores preocupaciones de los especialistas, que creían que lo vivido podía provocarles ansiedad, ataques de pánico, pesadillas u otros síntomas de estrés postraumático a corto o largo plazo. Sin embargo, el inspector del Ministerio de Salud, Tongchai Lertwilairatanapong, aseguró que todos ellos dormían perfectamente y que no se les ha suministrado ninguna medicación para la ansiedad. "Su estado mental es bueno, quizás porque todos estaban juntos y se ayudaron los unos a los otros. Su entrenador lo gestionó muy bien", añadió.

Mientras tanto, se han ido conociendo nuevos detalles sobre la angustiosa operación de rescate que mantuvo durante tres días en vilo a medio mundo. El más llamativo de todos, que los menores fueron sedados para su extracción. "Algunos de ellos estaban dormidos, otros movían los dedos (como si estuvieran) grogui. Pero respiraban", detalló el comandante Chaiyananta Peeranarong, el último rescatista que salió de la gruta tras sacar a los niños, a la agencia France Press. El motivo para hacerlo fue evitar que los pequeños, que nunca antes habían buceado, entraran en pánico durante el trayecto por las aguas oscuras, algo que podía poner en peligro su vida y la de los rescatistas.

Debido a ese estado de semiconsciencia, los jóvenes y su entrenador -que vestían traje de neopreno y llevaban una máscara de rostro completo para respirar- tuvieron que ser trasladados en camilla durante gran parte de la ruta de salida, como mostró un vídeo publicado más tarde por los propios SEAL de la Marina tailandesa. En el mismo, se aprecia a los buceadores extranjeros y tailandeses que participaron en la misión utilizando poleas, cuerdas y tubos de caucho para transportar las camilla con los futbolistas semi inertes hacia la entrada de la gruta, una operación que se vio acelerada por la caída de los niveles de oxígeno en la cueva y los pronósticos que apuntaban a fuertes lluvias que podían inundar la cavidad.

Ahora, si todo va bien, los chicos pasarán entre 7 y 10 días más en el hospital antes de poder irse a casa, donde concluirán su proceso de recuperación "en unos 30 días", pronosticó Tanawat.

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