ESPECTACULO

“El hilo rojo”: mucho ruido y pocas nueces

“El hilo rojo” es una película predecible. No hay nada nuevo acerca de lo que ya se haya dicho sobre amores furtivos. Daniela Goggi, su directora, tiene muy buenas intenciones de hacer una película para que el espectador reflexione sobre temas tan complejos como el destino, el deseo, la infidelidad y las culpas, entre otros.

 

Lamentablemente, el sano propósito de Goggi muere en el intento y la historia, contada en base a un guión, que luego se convirtió en el libro homónimo de la guionista y dramaturga argentina Erika Halvorsen, termina dispersándose sin encontrar el norte que oriente y fundamente la esencia de esa relación tan especial, y sexual, que se establece entre Manuel y Abril, los personajes interpretados por Benjamín Vicuña y Eugenia “China” Suárez.

 

En “El hilo rojo” no hay giros sorprendentes que le permitieran dar más brillo a un argumento lineal, monótono y anodino. De no ser por las muy buenas y necesarias dosis de humor y el evitar caer en excesos dramáticos, la película naufragaría por completo.

 

En “El hilo rojo” hablan los cuerpos, con un erotismo a flor de piel. Es un lenguaje que Goggi aprovecha al detalle en la agraciada anatomía de la “China” Suárez. A la actriz, a quien ya dirigió en “Abzurdah”, no le mezquina tomas para mostrar, en forma sugerente en algunos planos, esa belleza inconmensurable que enamoró a Vicuña en el plató como en la vida misma y provocó la ruptura con su esposa, Carolina “Pampita” Ardohain.

 

Y como una bitácora de su propia vida, de sus deseos, en el muslo derecho de Abril está estampada la palabra “Maktub”, que en árabe significa, palabras más palabras menos, “está escrito”. Y es precisamente con esta frase la que se quiere justificar la tensión dramática de la relación entre los personajes del actor chileno y la modelo argentina. Sumado a ella hay otras frases escritas en los brazos de Suárez que en la ficción tiene el apellido árabe Saiegh.

 

Y es en árabe que una mujer anciana, sabia y contemplativa, cuando los ve junto en un mercado artesanal de Cartagena de Indias (Colombia) les dice que “un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar el tiempo, lugar o circunstancias. El hilo rojo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper”. Pero, tanto “Maktub” como la intervención de esa venerable anciana más parece puesta a propósito para justificar el título que otra cosa.

 

La directora respeta el manual de estilo de la comedia romántica: dos personas se conocen, bromean entre ellas, pero a pesar de la atracción obvia para la audiencia no se ven románticamente involucrados por algún tipo de factor interno o por una barrera externa (uno de ellos tiene una relación amorosa con otra persona, por ejemplo). En algún momento, después de diversas escenas cómicas, ellos se separan por alguna razón. De todos modos, se toma algunas licencias con las cuales gana puntos.

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“El hilo rojo” quiere ser una comedia romántica sofisticada, al estilo de las que hacía el director y productor norteamericano Samuel Billy Wilder. “El hilo rojo” no es “Antes del amanecer” ni tampoco “Antes del atardecer y “Antes del anochecer”, todas ellas del cineasta y guionista norteamericano Richard Linklater.

 

Suárez y Vicuña no son Céline (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke) de las historias románticas de Linklater sino se parecen, sin la virulencia de la trama de ese filme, a Brad Pitt y Angelina Jolie en “Sr. y Sra. Smith”, película donde Brad y Angelina se conocieron y se gestó el amor, tan mediático como “la palta y una manta amarilla de Nepal” de la “China” cuando quiso eludir lo que ya era un secreto a voces: la denuncia de “Pampita” de lo que había visto en el motorhome en los días en que se rodaba “El hilo rojo”.

 

En esta película argentina, donde los protagonistas se debaten entre el amor y la virtud o el tener que escoger entre dejarse llevar por ese “hilo rojo invisible” o hacer lo correcto, tampoco son Humphrey Bogart y Lauren Bacall. Esa obsesión por el cigarrillo del enólogo que compone Vicuña no se asemeja en absoluto a ese galán poco convencional que hacia Bogart con su estilo insolente y su infaltable cigarrillo entre sus dedos.

 

La construcción de la azafata de Suárez y el enólogo de Vicuña tiene solo chispazos, pero carecen de profundidad en las caracterizaciones. En cambio, para destacar los trabajos del español Hugo Silva como el marido engañado de Suárez, y el de Guillermina Valdés como la esposa de Vicuña. Aunque, por momentos, le cuesta resolver actoralmente cuando su personaje descubre la infidelidad de una manera increíble, el resto del trabajo de Valdés está muy bien.

 

Por parafrasear al bardo popular inglés, William Shakespeare, “El hilo rojo” es mucho ruido y pocas nueces.

Los políticos que imitará Tinelli este año

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La espera está por terminar. El próximo 30 de mayo comenzará la nueva temporada de Showmatch conducido por Marcelo Tinelli para la alegría de muchos y, quizás, para el infortunio de otros. Y es que este año, el ciclo de El Trece contará -además del tradicional certamen de baile- con un alto nivel de humor político, que rozara ciertamente en ironías y chistes ácidos.

 

 

Para ello, el conductor televisivo decidió sacarle el polvo a uno de los diseños que más problemas les ha traído a los políticos argentinos: volverá la casa de Gran Cuñado. Este reality, una clara parodia a la casa de Gran Hermano, fue impulsado en 2001. Desde entonces, se realizaron cinco Gran Cuñados imitando a políticos y dos Gran Cuñados VIP, con famosos del país.

 

Martín Bossi interpretó a Macri en los pasados Gran Cuñados. 

¿Cuáles serán los dirigentes políticos elegidos para concursar del tan esperado y humorístico reality de showmatch? Serán de la partida, por supuesto, el presidente Mauricio Macri y su mujer y primera dama, Juliana Awada. Si bien es la primera participación de Awada en Gran Cuñado, Macri ya estuvo en varias oportunidades.

El actual jefe de Estado participó en 2005 y en 2009, logrando el primer y tercer puesto respectivamente. Obviamente, estarán la ex presidente de la Nación Cristina Fernández de Kirchner y su hijo, Máximo Kirchner. Será la primera participación del diputado Nacional, mientras que la ex mandataria también estuvo presente en dos oportunidades.

 

 

Uno de los innumerables discursos de Cristina Fernández de Kirchner en Gran Cuñado. 

También estarán presentes Hugo y Pablo Moyano. El presidente de Independiente se está debatiendo la posibilidad de candidatearse a la presidencia de AFA, lugar que tiene en escena a Marcelo Tinelli y que, quizás, querrá poner de su lado.

 

 

Hugo Moyano en Gran Cuñado 2009. 

A su vez, el equipo político de Mauricio Macri estará en su gran mayoría. María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli, Alfonso Prat Gay, Marcos Peña y Gabriela Michetti, estarán presentes en la Casa de Gran Cuñado 2016. Además, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, participará del reality junto a su actual pareja y actriz, Isabel Macedo.

 

La sorpresa es la inclusión de algunos de los protagonistas de la causa que investiga el juez Sebastián Casanello y el fiscal Guillermo Marijuan: “La ruta del dinero K”. Podrían ser de la partida Lázaro Báez y Leonardo Fariña. Aunque la producción está estudiando estos casos, ya que no quieren complicar la causa judicial.

 

 

Luis D'Elía festejando como Diego Armando Maradona. 

Por último, y no menos importante, también formaran parte de la casa Guillermo Moreno, ex Secretario de Comercio; Elisa Carrió, diputada de la Nación; Axel Kicillof, ex ministro de economía; y el líder del Frente Renovador Sergio Massa.

 

Mientras que Norberto Oyarbide, ex Juez federal de la Nación, debido a sus últimos escándalos y sus llamativos bailes tendrá su estreno en la parodia del reality más famoso del país. A pocos días de su regreso, Marcelo Tinelli volverá a la pantalla chica con un programa que promete alto contenido de humor político y carcajadas a montones.

 

 

 

Un filme argentino cerró en Cannes la sección oficial "Una cierta mirada"

La pareja de realizadores, que además son marido y mujer, el protagonista del filme y su director de fotografía, Federico Lastra, subieron al escenario de la Sala Debussy, convocados por Thierry Fremaux, quien aprovechó la ocasión para agradecer la tarea del jurado para presentar esta obra, que viene de haber recibido los premios a mejor película y actor en la competencia internacional del Bafici.

Frémaux subrayó la siempre importante participación argentina en el festival y la sociedad que Cannes tiene a través del Marche du Film con Ventana Sur hace cinco años, mientras Márquez aseguro que "nuestra película tiene un grupo de autores muy grande, y lo van a ver en los títulos del final", y agradeció a los organizadores el interés que pusieron en su participación.

En la edición de hoy de la revista especializada Le Film Francais, la última dedicada a Cannes, un artículo titulado "Numerosas novedades previas", se adelanta que en la nueva edición de Ventana Sur, a realizarse entre el 29 de noviembre y 3 de diciembre, además de la sección Blood Window, dedicada a cine de terror, habrá una especial con eje en el cine de animación, con participación del Festival de Annecy.

En la misma nota se asegura está resuelto cambiar su sede física, hasta ahora, la Universidad Católica de Puerto Madero, por un "nuevo espacio prestigioso, más grande, en un barrio dinámico de la capital argentina, que será anunciado en septiembre", además de una nueva semana con filmes de Cannes en el Espacio Incaa-Gaumont con la presencia de Frémaux.

La sección oficial presentó dos de los últimos cuatro largometrajes pendientes hasta ayer, la pretenciosa "The Neon Demon", del cineasta danés Nicolas Winding Refn, y la superproducción estadounidense "The Last Face", de Sean Penn, anunciada como una historia de amor, relacionada con Médicos Sin Fronteras en el Africa, y con un elenco multinacional.

En "The Last Face", cuarto filme como realizador del actor Sean Penn, que comenzó su carrera como director compitiendo aquí en 1991 con "The Indian Runner", cuenta la historia de la supuesta hija del fundador de Médicos Sin Fronteras que decide viajar al Africa para instalarse con los médicos que hacen trabajos humanitarios, y vivir esa experiencia sin intermediarios.

Allí se relacionará en especial con uno de esos médicos dispuestos a cualquier riesgo, el español Miguel León, con el que vivirá una apasionante historia de amor, con idas y venidas.

En el escenario aparecen también otros médicos que tendrán mucho que ver en sus vidas y con las masacres, la muerte al día y ellos mismos expuestos a perder la vida en cada avance que creen haber dado por la humanidad.

Para ser breves: hay una historia de amor, compromiso al mejor estilo del cine estadounidense mainstream, elenco multinacional, grandes despliegues, algo de acción pero en especial temas relacionados con cirugías muy cruentas y sensación de impotencia frente a tanta injusticia suelta por esa extensa geografía del planeta condenada a la violencia.

Todo es muy prolijo, incluso algunos de los textos tienen elaboración y aciertan en el clavo al llegar a algunas conjeturas en boca de sus personajes, muy bien interpretados, además, por Adele Exarchopoulos, Jared Harris y Jean Reno, y si bien el resultado lleva un aprobado, se nota que en el festival solo cumple con una necesaria cuota de cine comercial.

Otro de los filmes vistos hoy fue "The Neon Demon", del danés Nicolas Winding Refn, recordado por filmes como "Pusher", "Driver" y "Sólo Dios perdona", de una batería de diez que acredita, caracterizado por sus imperiosas necesidad de transgredir, en especial en sus argumentos retorcidos, la puesta, ya sea la estética, el uso del color y la música.

Esta vez le toca el turno al tema de las modelos newfashion de Los Angeles, para el caso una chica de 16 años que, a instancias de una maquilladora, llega a una especie de agencia donde debe mentir la edad, y rápidamente es seleccionada por un especialista freak y comienza a soñar con llevarse el mundo por delante, cosa que empieza a hacer sin precaución alguna.

Semejante "caramelo" en manos de personajes que esconden más de lo que muestran, cierta cosa libidinosa, lésbica y hasta vampírica, el estado de acoso permanente, de estar frente a un peligro inminente, e imágenes que parecen sacadas de la revista Vogue o de anuncios de perfumes muy caros y exclusivos, son los ingredientes de este plato "a la Winding Refn".

A diferencia de Olivier Assayas, que intenta contar una historia aparentemente seria que deviene "una de fantasmas", con momentos francamente ridículos, Winding Refn parte del no-realismo, de secuencias enteras que recuerdan a momentos de "Naranja mecánica" y "Ojos bien cerrados", las dos de ese fotógrafo que devino cineasta llamado Stanley Kubrick.

Si a esa estética, le sumamos la música de Cliff Martínez, el legendario baterista de Red Hot Chili Pepers y muchas chicas bonitas, empezando por Elle Fanning (tiene 18 y es recordada como la Aurora en "Maléfica"), seguida por Jena Malone como la maquilladora; Abbey Lee, 19 años, vista en "Mad Max: Furia en la cararetera", y Bella Heathcote (19 años, "Sombras tenebrosas"), la propuesta tiene con qué convocar al voyeurismo.

Y como si todo esto fuese poco, hay que inventariar un motel maldito, manejado por un siniestro personaje encarnado por Keanu Reeves, una clínica para cirugías estéticas, luces que parecen de fiesta electrónica, sangre a borbotones y hasta una cuota de antropofagia que puede poner los pelos de punta a más de uno y dejó boquiabiertos y sin capacidad de juicio lúcido a quienes la vieron en las dos proyecciones de ayer.

Tini Stoessel se prepara para la vida después de Violetta

En estos momentos, Stoessel enfrenta un enorme desafío: dejar atrás el fenómeno de "Violetta" y comenzar su carrera solista con un filme y un disco doble, acompañada y amparada por el poderío de Disney, que la llevó a Los Angeles a grabar con grandes productores a nivel mundial.

 

Además, Stoessel se puso bajo las órdenes del argentino Juan Pablo Buscarini, que dirigió "El inventor de juegos" y "El arca" para rodar "Tini: el gran cambio de Violetta", filmada en Sicilia, Madrid y Almería, en la que la acompaña la experimentada española Angela Molina.

 

De los cambios en su carrera y de como preservarse de la fama, Tini Stoessel charló con Télam:

 

- Télam: Daniel Grinbank dijo que lo que vivió en Europa con Violetta, sólo lo vivió con los Rolling Stones. ¿Es tan así?

- Martina Stoessel: Y, mirá que yo te lo digo sin ser consciente: la realidad es que lo que pasó con Violetta no pasa. Fue un suceso, fue un éxito descontrolado. Llegamos a hacer 400 shows en un año. Y no eran lugares de mil personas que ya es un montón, eran de diez mil personas. En Varsovia tocamos en un estadio de fútbol ante 35 mil personas que no hablaban castellano y cantaron todas las canciones en español. Viajaba gente de Israel y Líbano a vernos a Europa. Estábamos en París, ponele, y la gente del Líbano e Israel viajaba para allá. ¿Sabés qué provocó Violetta que me impresionó mucho? Que fue un programa muy de familia, que los papás cuando nos veían a nosotros lloraban más que las nenas. En el show de Violetta iba toda la familia a vernos y se emocionaban todos. Cuando las mamás nos veían se emocionaban más que las hijas y eso me pareció increíble.

 

T: ¿Había que parar eso? ¿Preservar a la persona?

MS: Al mismo momento en el que yo estaba viviendo todo eso siempre me resguardé y cuidé mi corazón un montón. Tuve gracias a Dios unos padres incondicionales y una familia incondicional que siempre estuvo al lado mío en cada segundo y mis amigos de toda la vida que me acompañan. Aunque no lo creas yo soy una persona normal, con pensamientos tan normales y una vida tan normal que nunca hice consciente lo que me estaba pasando. Creo que estuvo bueno no ser consciente de la locura que estábamos viviendo con los chicos, porque ¿para qué querés ser tan consciente? Yo lo vivía como un juego, nunca lo viví como un trabajo con un contrato atrás. Yo salía a cantar y bailar al escenario y aprendía. Obviamente no quita que un día estés cansado y extrañes a tu familia, a tu casa o a tu país directamente, pero lo viví muy natural. Y toda mi familia me ayudó a preservarme, a alimentarme bien y ser una chica sana, pero más allá de eso también emocionalmente. Tenés que tener un equilibrio porque sino es muy difícil aguantarlo.

 

T: Quizás el estilo musical no lo era, pero eras una rockstar. Podrías haber tirado una tele por la ventana en un hotel.

MS: No, por eso hablo de cuidarme emocionalmente para no perder el eje. La de la del éxito, la fama y la gente es un línea por demás delgada. Si vos ponés tu seguridad ahí estás perdida, entonces eso fue lo que me pasó. Eso lo tenía que tomar como me lo tomé para hoy estar así, relajada. Yo lo disfruté desde otro lugar, lo veo desde otro lado. Mi cuerpo lo hace así naturalmente. No desde el lugar de ser famoso, sino de la oportunidad de hacerlo o del feedback con la gente en un recital. Sí, lo tomo capaz más desde ese lugar de no ilusionarme tanto con las cosas de la fama, sino disfrutarlas desde otro lugar y divertirme, aprender y crecer desde otro lugar. Lo que me pareció wow de la carrera y de todo lo que me pasó es que vengan las mamás llorando emocionadas a decirme gracias. Esas cosas me alucinaban desde ese lugar. Hoy en día yo si tengo una hija y la dejo prender el televisor me agarra un ataque por lo que es y el acceso que tienen a ver desde las redes sociales y los medios de comunicación.

 

T: ¿Qué es lo que más te molesta de eso, la cantidad de violencia que se ve en la tele?

MS: Hablo del mensaje y los valores que se transmiten. Los chicos toman como ejemplo la televisión y las madres me dicen “gracias a Dios los chicos pueden tener un referente como lo fue Violetta o lo es ahora Soy Luna”, que son programas de televisión sanos. A mí es lo que más me gustó de hacer eso fue que estaba de gira por el mundo transmitiendo un lindo mensaje: transmitiendo amor, positividad, fe, esperanza, de sí, de confiar, de creer en uno mismo y de solidaridad. Son esas cosas que a mí me encantaron y obviamente estar en París era alucinante, lo mismo que conocer el mundo, algo que solo podés lograr si sos afortunado.

 

T: ¿Con tantos viajes, tenés actitud de ser una esponja de otras culturas?

MS: Sí, me gusta ver diferentes lugares y diferentes formas de crecer, porque cada chico tenía su dedicación. Ya sabíamos con qué público nos íbamos a encontrar y cómo iba a ser. Y bueno, sí, es una locura que nos digan que en África a Violetta le está yendo impresionante o que del Líbano la gente viajaba a vernos todo el tiempo.

 

T: Tu película es uno de los tanques del año junto a la de Natalia Oreiro haciendo "Gilda". ¿Cómo sentís eso? Son dos mujeres encabezando filmes musicales y un mensaje fuerte.

MS: Obviamente no me voy a comparar con Natalia porque es una mina que tiene muchos años de carrera, de oficio y de hacer que a mí me falta un montón. Pero bueno, que podamos transmitir un mensaje a través del arte me parece una de las cosas más lindas. Me encantaría ir a ver la peli de Gilda. También transmitir un mensaje real como lo transmite, en mi caso, la película que hicimos hace poco. Muestra una realidad que nadie se espera del artista. Uno piensa que pasamos las 24 horas del día maquillados y que nunca pasamos por algo feo, pero la realidad es que somos personas totalmente normales y eso es lo que se muestra en la peli: cómo Violetta llega y la prensa la expone de una forma muy fea, que termina la entrevista como una reina y la chica se pone a llorar. Es como que vos ahora me expongas y ella se la banca en el programa de televisión, pero después se encierra en el camarín. Salvando las distancias, un chico que capaz no sabe desde chiquito qué quiere hacer y termina el colegio, que lo estaba haciendo porque sus papás lo mandan y está buenísimo hacerlo, pero termina y tenés que elegir una carrera a la que te dediques el resto de tu vida y hay gente que dice “¿ahora?”. Y a Violetta le pasa lo mismo, necesita saber quién es para saber qué hacer.

 

T: ¿En algún momento te pasó eso en la vida real?

MS: Me pasó de querer conocerme más. De los 14 a los 20 años estás en ese proceso en el que no entendés nada, que estás entre el trabajo, la facultad, la casa y cambios importantes desde lo físico hasta lo emocional…Estoy en ese proceso igual que el personaje, por eso nos pudieron unir a los dos en la película. Y lo bueno es que no es que te quedás en ese proceso, ella dice que quiere salir adelante. Muchas veces recurrimos a la angustia y a quedarnos en la cama llorando, pensando que ya no hay más vida, pero la realidad es que siempre hay luz y se puede salir adelante a pesar de las cosas feas que puedas estar pasando. No necesariamente es un estadio lleno, podés ser feliz en un pub para 15 personas. Por eso lo digo. Lo único que estaba buscando Violetta era ser feliz y se retiró, prefirió ser feliz y después volver. Y ella se fue a Italia y por eso se filmó allá. Ahí se produce ese gran cambio en el que ella se termina encontrando a través de la música, el arte, de muchas personas que la ayudan y ella misma. Pero es un proceso y lleva tiempo. Eso es lo lindo, el mensaje de que vos que estás en tu casa tenés formas de salir.

 

T: ¿Ese proceso también lo viviste vos?

MS: Estoy en un proceso todavía. Desde los 14, 15 años cada día crezco más, entiendo más cosas y cada día empiezo a tomar decisiones o independizarme un poquito más. Son cositas mínimas que hacen al cambio de la personalidad de una persona.

Paul McCartney le puso calor y rock a su primera noche en el Único de La Plata

El ex Beatle Paul McCartney le puso calor a la fría noche en el estadio Ciudad La Plata con un concierto memorable de altísima calidad musical en el marco de la gira ‘One On One’ en el primero de sus dos shows programados en la capital bonaerense. Acorde a su talla musical, McCartney no decepcionó a los más de 40 mil espectadores que encontraron en las canciones de la leyenda británica el calor para vivir una noche con uno de los mejores repertorios que un artista puede ofrecer en un concierto bajo temperaturas bajas, de frío extremo. McCartney lo hizo de nuevo. Como en Córdoba o como en sus recordados conciertos de 1993, cuando tenía a Linda McCartney en la banda, o en 2010. Resulta envidiable su vitalidad, su energía y sus ganas de hacer lo que ama. Macca invitó a todos a una gran fiesta con el estruendoso acorde de 'A Hard Day's Night', el éxito beatle de 1964, que fue la bienvenida que le otorgó Paul a sus seguidores en el Ciudad La Plata. La rockera 'Save Us' de su último disco 'New', de 2013, no desentonó y si al público le habían quedado más ganas de 'Beatlemanía', McCartney se despachó con 'Can't Buy Me Love'. Los siguientes números, como 'Letting Go' y 'Let me Roll It', de su banda setentosa Wings, y la experimental 'Temporary Secretary' del álbum 'McCartney II' le dieron respiro a la multitud que cayó en sus pies otra vez, como en tantas veces en la noche, con 'I've Got A Feeling'. Sin embargo, Paul, quien ha mejorado en la prestancia de su voz, no se queda solo en las canciones de Los Beatles para potenciar su show. También recurre a lo mejor de Wings con 'Nineteen Hundred And Eighty Five' o 'Maybe I'm Amazed', dedicada a Linda Eastman, su esposa que falleció en 1998. McCartney también es buenos modales, es diplomacia en el escenario, en el gran manejo del escenario, y la gente lo quiere, y se lo hizo saber; él supo devolver toda devoción que agradece desde que se hizo cargo definitivamente del legado beatle. Con 'We Can Work It Out' se inició una saga de canciones acústicas que fueron celebradas, siendo 'Love Me Do' la más sentida para los asistentes. Ese tema, de 1962, fue un fiel reflejo de cómo Los Beatles aun siguen siendo vigentes. En una simple canción pop se genera una revolución, difícil de frenar, aun en éstos días. Paul se divirtió, como cuando hizo una 'jam' del clásico cántico argentino en los conciertos: "Oh, oh, oh!!!" y McCartney los acompañó en guitarra acústica. También se rió en 'Something', cuando olvidó una parte de la letra, pero salió bien del paso y todo está perdonado, porque es Paul McCartney, una de las mentes (la otra es John Lennon, claro) que cambió el modo de escuchar y hacer música. Las emociones fueron fuertes con 'Blackbird' y 'Here Today', dedicada a Lennon en una conversación que nunca tuvieron, y hasta se animó a incluir 'FourFiveSeconds', el éxito que supo compartir junto Rihanna y Kanye West. Las horas pasaron rápido y la multitud, cuando quiso acordar, ya estaba en pegadizo estribillo de 'Band On The Run', el gran éxito de Wings, y después se emocionó con 'Let It Be' y festejó tanto fuego de artificio desperdigado en el aire con la explosiva 'Live And Let Die'. McCartney tuvo más para dar y fue letal: 'Hey Jude', para cantar una extensa coda que pareció detener el mundo por un instante, para olvidar cualquier problema, para creer que se vive en un mundo mejor, como ese mensaje que supieron propagar Los Beatles en los sesenta. El bueno de Paul no tomó ni una sola gota de agua y solo se retiró del escenario para el esperado 'bis' que fue antológico. Primero entonó 'Yesterday' y la canción más versionada del mundo no falló. La aparición de 'Hi Hi Hi', el rock prohibido de Wings en 1972 por apología a las drogas y el sexo, fue otro motivo de salto en el lugar que se extendió con 'Birthday'. Cuando 'Golden Slumbers/Carry That Weight/The End', el famoso medley del disco 'Abbey Road' marcó el final, todos pidieron una más, nadie sintió o se acordó del frío en la atmósfera, pero McCartney dio todo y más también. En el bis, McCartney arrancó con "Get Back" pero antes hizo subir a una joven argentina con su hija que no tendría más de 10 años y le dio un bajo blanco a la pequeña Leyla, la niña toco toco con maestría junto al Beatle, dejando a todos boquiabiertos y emocionados al igual que el ídolo, como se pudo observar en las pantallas gigantescas colocadas en el estadio. Luego de despedirse de las argentinas Leyla y su madre, Macca y toda su banda arrancaron con "Birthday" y tras escuchar al publico aullando y vibrando, arremetieron con el meddley integrado por "Golden Slumbers-Carry That Weigth y The End", para el que se puso el sacon debido a la baja temperatura reinante en la ciudad de las masónicas diagonales, diseñadas por Dardo Rocha. Tras la catarata musical de los últimos minutos y ante una ovación atronadora, McCartney se despidió con un: "Fue una noche maravillosa Buenos Aires. Nos vemos la próxima. See you next time". Paul tendrá otro inolvidable encuentro con el público argentino el próximo jueves, cuando ofrezca el segundo show en La Plata, y aunque repita el repertorio, nos volverá a sorprender, como lo hizo toda su vida.

Cambian las tecnologías pero persiste la necesidad de igualar el acceso de los argentinos

El Día Mundial de Internet se conmemora el mundo el 17 de mayo por ser el día de la creación de la Unión Internacional de Telégrafos en el año 1969, la misma que hoy conocemos como Unión Internacional de Telecomunicaciones y que quizás en unas década vuelva a cambiar su nombre.

 

Así como también cambian las características de las estadísticas que sirven para medir el grado de evolución del sector en las diferentes sociedades.

 

Hablar de líneas fijas de telefonía o de cantidad de teléfonos públicos por habitantes, corresponde a las estadísticas del siglo pasado, el mismo en el que se instaló el pase a manos privadas de las empresas públicas que prestaban este servicio.

 

Hoy el sector habla de Internet de las cosas, 4g, 5g, de internet móvil, de fibra óptica directa al hogar, de teletrabajo, home banking, compras móviles, de video a demanda, de streaming, de una televisión que ya no es broadcasting, etc.

 

Todos ellos, servicios que deben llegar de una u otra manera al consumidor final. A su casa o a su teléfono. Por eso la última milla, el último tramo de la red que llega por tierra o por aire hasta el consumidor, pasa a ser tan importante.

 

En los '90, en la Argentina, la meta de la privatización era que todos los argentinos tuvieran acceso a un teléfono fijo. De hecho las empresas concesionarias difundían hasta los teléfonos públicos que habilitaban en pueblos y parajes. Vieja, ¿sabés de dónde te estoy llamando?

 

Con la expansión de Internet el ingenio argentino inventó un sistema de acceso telefónico para llegar a los pueblos (el 0610), mientras se prometían "1000 ventanas al mundo", los llamados Centros Tecnológicos Comunitarios (CTCs) que, distribuidos en todo el país, permitirían a los habitantes de los lugares más alejados acceder a esa red que tanto prometía.

 

En tanto, los 2000 estaban a la vuelta de la esquina, esa fecha mágica en la que la regulación abría el mercado a la competencia, y el "sr. usuario", el "cliente rey" iba a poder elegir qué empresa le daba el servicio.

 

Así surgieron, siempre primero en el eje socioproductivo Buenos Aires-Cordoba-Rosario, nuevas empresas para dar servicios de telefonía e Internet.

 

Mientras, las cableras exploraban las nuevas tecnologíás que aseguraban que se podía ofrecer Internet sobre redes de televisión por cable, sobre redes eléctricas, hasta de agua y gas.

 

Crisis mediante, la competencia se evidenció sólo en aquellas zonas rentables donde las empresas ahora de capital privado pudieran cobrar por los servicios sin cargo de culpa.

 

Las telecomunicaciones, decían entonces, son el único mercado que crece aún en tiempos de crisis económicas.

Vale señalar que en el primer trimestre del 2002, fue la primera vez que el sector arrojó en Argentina pérdida de clientes. Todos los segmentos del mercado, menos el de ADSL, o dicho en términos humanos, la internet de banda ancha que recién asomaba en el horizonte argentino.

 

Pasó el tiempo, cambiaron los gobiernos, y se mantuvo la consigna de llevar Internet a los hogares de todos los argentinos, aún de los más alejados de los centros urbanos.

 

En los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner el Estado recuperó la administración del espectro radioeléctrioco, ese recurso esencial para la prestación de los servicios móviles; anuló los contratos con NahuelSat y creó Arsat, empresa argentina de soluciones satelitales.

 

Pero recién en la gestión de Cristina Fernández se definió para esta empresa la misión de tender una red federal de fibra óptica. Una empresa estatal volvía al mercado, a competir con las "incumbentes" como mayorista.

 

Paralelamente, con la colaboración de diferentes ministerios se implementaban programas como Conectar Igualdad, la Televisión Digital Abierta (usando el estándar que habilitaba la conexión a móviles y la posibilidad de sumar Internet al mismo servicio), y una nueva versión de la CTCs.

 

Este año, con una nueva gestión de gobierno y un sinceramiento de la economía, se anuncia un nuevo rol para Arsat. Será la red troncal pero también extenderá su red hasta la puerta de 1.200 localidades, para competir con las redes de las empresas herederas de Entel, pero sin llegar a tener esa "última milla" que fue estatal, es privada, y sigue siendo el corazón del negocio.

 

El objetivo sigue siendo el mismo que en los 90: conectar a todos los argentinos.

 

Cumplirlo o no dependerá de que el entorno político-económico permita cumplir los planes sin tener que recurrir al capital privado.

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